«Cien guitarras para despedir a Víctor Coyote»
Víctor Coyote – El propio – 2026
ARTISTA: Víctor Coyote
ÁLBUM: El propio
AÑO: 2026

«Cien guitarras para despedir a Víctor Coyote»
Hay noticias que cuesta escribir. Esta es una de ellas.
Ha muerto Víctor Coyote.
Y esta vez no hablamos simplemente de un músico al que admirábamos, de uno de los nombres que forman parte de la historia musical de este país o de alguien cuyos discos llevan décadas en nuestras estanterías. Hoy hablamos de alguien que hace muy poco estuvo sentado frente a nosotros, charlando, riéndose, hablando de música y de todo lo demás.
Y nos cayó muy bien. Mucho.
Hace apenas unos meses comenzábamos la crónica que acompañaba aquella entrevista echando la vista atrás: “Corría 1985 —mejor dicho, volaba— y una noche cualquiera, escuchando la radio, sonó «Cien guitarras» de Los Coyotes.
Entre Los Nikis, Loquillo, Los Secretos y tantas canciones que entonces ponían banda sonora a nuestros días, apareció aquello. Sonaba distinto. Tenía otra cosa. Y para quien escribe estas líneas fue una pequeña revelación…”
Pasaron más de cuarenta años y un día, cosas de la vida y de VinylRoute, el hombre que había hecho aquella canción estaba sentado delante de nosotros.
Víctor Coyote, Víctor Aparicio Abundancia. O simplemente Víctor, porque después de unos minutos hablando con él desaparecía bastante rápido la distancia que puede existir entre quien ha escuchado durante años una canción y quien la escribió.
Gallego de Tui, aunque llevaba buena parte de su vida en Madrid, había sido el hombre al frente de Los Coyotes, una banda empeñada en hacer las cosas a su manera cuando lo fácil habría sido hacerlas como los demás. Los Coyotes comenzaron mirando al rockabilly y acabaron mezclando rock con sonidos y ritmos latinoamericanos cuando esa mezcla estaba muy lejos de resultar evidente en España.
Pero definir a Víctor Coyote solamente como músico siempre se quedaba corto. Dibujaba. Hacía cómics. Ilustraba. Diseñaba. Escribía. Dirigía videoclips y documentales. Se inventaba proyectos escénicos. Entraba y salía de disciplinas con la naturalidad de quien nunca entendió demasiado bien por qué había que elegir una sola.
Cuando vino a VinylRoute acababa de publicar El propio, un recopilatorio que repasaba su carrera en solitario e incluía una canción nueva, «Así me tratan ahora». El título que pusimos a aquella entrevista salió de una frase suya: «Mi éxito en la música es relativo».
Muy Víctor Coyote. Porque uno escucha hoy esa frase y puede pensar que tenía razón o que no tenía ninguna. Depende de cómo demonios se mida el éxito. Si consiste en llenar estadios, acumular discos de platino o conseguir que todo el mundo sepa tu nombre, seguramente él mismo habría seguido quitándole importancia.
Pero si el éxito consiste en pasarte más de cuarenta años haciendo exactamente lo que te da la gana; en no convertirte en una caricatura de ti mismo; en seguir dibujando, escribiendo y haciendo canciones cuando ya no tienes ninguna obligación de demostrar nada; en conservar la curiosidad y conseguir que, cuarenta años después, alguien recuerde perfectamente la primera noche en la que escuchó una canción tuya en la radio. Entonces igual el éxito de Víctor Coyote no era tan relativo.
Este mismo 2026 estaba especialmente activo. Además de El propio, había recuperado Cruce de perras y otros relatos de los 80, su particular mirada a aquella época, una época que vivió pero que nunca quiso convertir en un altar. Víctor desconfiaba bastante de la nostalgia cuando se volvía excesiva. Prefería continuar. Hacer cosas. Probar otras.
Y quizá por eso resulta todavía más difícil asimilar la noticia de hoy. No vamos a convertir estas líneas en un repaso exhaustivo de su carrera. Para eso están las enciclopedias, las hemerotecas y las discografías.
Nosotros preferimos recordar al tipo que pasó por VinylRoute. Al gallego que seguía ejerciendo de gallego después de tantos años en Madrid. Al músico que había llegado hasta nosotros desde una radio encendida en 1985.
Y, sobre todo, a un hombre inteligente, divertido, singular y cercano que nos regaló una conversación estupenda y se marchó dejándonos la sensación de haber conocido a uno de esos personajes que no se fabrican demasiado a menudo. Pasamos una tarde estupenda y pudimos también enseñarle nuestra colección de cómics de Diego Valor.
Cuando publicamos aquella entrevista terminamos diciendo: «Clicad y disfrutad».
Hoy volvemos a decirlo. Clicad y disfrutad.
Escuchad a Víctor. Ved la entrevista. Poned Cien guitarras. Recuperad Los Coyotes. Escuchad El propio. Mirad sus dibujos. Leed sus historias. Es una manera bastante mejor de despedir a un artista que guardar silencio.
Aquella noche de 1985 sonaron cien guitarras. Hoy nos parecen unas cuantas menos.
Gracias por la música, por la conversación y por haber pasado por nuestra casa, Víctor.
Buen viaje, Coyote.
