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Música e historias de vinilos

“Dos singles y un viaje”
Paco de Lucía – Entre dos aguas – 1975

GRUPO: Paco de Lucía
TÍTULO DEL ALBUM: Entre dos aguas
AÑO: 1975
FOTOGRAFÍA Y DISEÑO: Desconocido

Un colaborador anónimo:

Recuerdo desde bien pequeño tener una obsesión casi insana con los Estados Unidos: su música, sus películas, sus series, su arquitectura, las hamburguesas, la Ruta 66, los coches… Es por esto que cuando yo era adolescente mi mayor sueño en la vida era viajar a Nueva York, esa ciudad que nunca duerme y a la que Frank Sinatra cantaba.

Ante mis incesables y fracasados intentos por conseguir mi objetivo mi abuelo siempre contestaba: “primero conoce España y el resto del mundo te sabrá a poco”. En aquel momento no le hice caso, pero a medida que conocía ciudades como de la geografía española iba creciendo en mí un sentimiento de orgullo enorme, de haber tenido la suerte de haber nacido en un país tan bello y único como España.

No entendí lo que me decías, abuelo, hasta un viaje en verano en el que regresé a tu Andalucía natal, en concreto a Granada, donde, sentado en el mirador de San Nicolás, contemplando La Alhambra al sol del atardecer sentí una sensación de paz interna inmensa, como si, y a pesar de que estaba rodeado de la mejor compañía posible, solo quedásemos en el mundo La Alhambra, los gitanillos que tocaban “Entre Dos Aguas” de Paco de Lucía, ese embrujo de los ojos moros, y yo. Ahí, ahí fue cuando me di cuenta.

Supongo que algo parecido a lo que yo sentí en ese momento fue a lo que se refería Agustín Lara cuando en 1932 escribió aquello de “Granada tierra soñada por mí”, que artistas como Pavarotti, o el ya mencionado Sinatra se encargaron de entonar con sus privilegiadas voces.

En aquel viaje también nos acompañó el “Llorando por Granada” de Los Puntos, que dedicaron una canción a Boabdil, el último sultán del reino nazarí de Granada, que en 1492 entregó las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos. Desde el momento en el que acabó el viaje y la ciudad quedaba en el horizonte me di cuenta de que en Granada dejaba más de lo que me llevaba a casa, algo parecido a lo que le debió ocurrir a Boabdil y motivo por el que Los Puntos dicen que es verdad aquello de que aún hoy su alma pasea su amargura por La Alhambra.

Es por esto que sobre mi colección de discos de vinilo presiden dos singles por encima de todos, “Llorando por Granada” y “Entre dos Aguas”, porque son dos canciones que por unos minutos me consiguen llevar a aquel lugar con el que he conseguido quitarme a Nueva York de la cabeza, pero llenármela de otras tantas ideas disparatadas más. En fin, la historia no ha hecho más que empezar y quizá algún día pueda contaros la historia de otra banda sonora que compré en vinilo gracias a esta ciudad y todo lo que tiene que ofrecer, aunque conociéndome lo más seguro es que se repita la historia de Boabdil y tenga que “llorar por una mujer lo que no supe expresar como un hombre”.

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