VinylRoute

Música e historias de vinilos

«El corresponsal Indie»
Franco Battiato – La voce del padrone – 1981

GRUPO: Franco Battiato
TÍTULO DEL ÁLBUM: La voce del padrone
AÑO: 1981
DISEÑO: Desconocido

Confieso que escribo esto desde el rencor. Los gerifaltes de VinylRoute me han encargado que me ocupe de Franco Battiato. En cuanto mi mujer se enteró, soltó un “serán cabrones”, mientras me miraba fijamente a la nariz y las gafas.

Sí, Franco y yo compartimos rasgos físicos; a los dos nos entregaron un pack de nariz y gafas de broma al nacer. Mi suerte es que el resto del cuerpo me tocó de la misma remesa que se entregó a Brad Pitt. Mi mujer me dice que las partes que rechazó Brad Pitt. Ahora soy yo quien la mira fijamente.

En definitiva, partiendo de esa similitud, me enfrento a este encargo como Almodóvar se enfrentaría a dirigir El Caballero Oscuro. Fuera del indie me siento como Pedro fuera de La Mancha, desnudo. Mi mujer indica que el de Brad Pitt es más vistoso, el desnudo. Me voy a otra habitación a escribir.

Entra mi hija, me pide que juegue con ella a peluquería. Le recuerdo que soy calvo. Me pone a cobrar a sus muñecos por el corte y lavado. Me doy cuenta de que el precio que les cobra es ridículo. Me sale mi alma de economista y le digo que al menos debe cubrir los costes fijos. Le sale su alma de economista, decide reducir los costes fijos y me aplica un despido disciplinario.

Me está costando horrores sacar adelante el encargo, así que, decido reducir su objeto. En lugar de hablar del disco La voce del padrone, solamente voy a hablar de Centro di gravità permanente, su canción más conocida.

Centro di gravità permanente, sí, en italiano, porque en italiano todo suena mejor, porque así fue compuesta y porque en el fondo de mi corazón yo siempre he querido ser italiano.

La verdad es que la versión española es prácticamente una Google translation de la versión italiana, pero, como les ocurre a las traducciones de Google algo chirría.

Esta canción es el ejemplo perfecto de lo que significa la música. Su letra es un tanto surrealista, comienza listando una serie de personajes a cada cual más extraño; una vieja bretona, capitanes valerosos, unos contrabandistas macedonios, jesuitas euclídeos; luego empieza a buscar su centro de gravedad permanente que no le haga cambiar lo que piensa de las cosas y de la gente; como se ve que lo encuentra, nos da una lista de cosas que no le gustan (también un tanto aleatoria y contradictoria, porque reniega de la new wave italiana de la que es el principal representante); vuelve a buscar el centro de gravedad y termina con una declaración de amor. Contado así cualquiera diría que es un pastiche insoportable, pero no, es una de las canciones más redondas, encantadoras y energizantes de la historia.

Me surgen dudas filosóficas acerca de que necesitemos un centro de gravedad permanente que fije aquello que pensamos. Defiendo que alguien pueda pasar de militar en la Joven Guardia Roja a convertirse en Ayuser o viceversa. Lo medito dos segundos y me doy cuenta de que mejor nos quedamos con el centro de gravedad permanente y nos olvidamos de ir dando bandazos por la vida.

Como decía, es perfecto ejemplo de lo que significa la música, si separamos los elementos, puede que no haya nada especialmente brillante (a pesar de todo a mí la letra me fascina), pero todo mezclado es puro disfrute y provoca un subidón de oxitocina.

Debo confesar que es una de mis canciones favoritas. La he pedido, amenazante, docenas de veces, la he bailado a lo Battiato cientos de ellas y me sigue provocando una alegría inmensa volverla a escuchar. Para mí, siempre ha sido y será la canción que me gusta para terminar una noche de juerga, para empezar una hoja de cálculo y para que suene en mi entierro cuando amoche.

Os recomiendo encarecidamente una versión en directo en el Barbican de Londres que hay en youtube. Está grabada desde un teléfono móvil y la calidad del sonido es francamente mejorable, pero la energía que desprende la interpretación y la entrega del público son inigualables.

Hay que dar las gracias a este siciliano que se ha recluido a la sombra del Etna para prepararse para la muerte, aunque él ya es eterno y nunca morirá.

Después de tantas fatiguillas parece que he podido completar la entrada. Se ha hecho de noche, me he pasado las últimas horas recluido en el baño intentando terminar mi crónica. Me entra un whatsapp de los gerifaltes. Ya no hace falta mi colaboración, han cerrado una entrevista con un músico que una vez se cruzó en el Paseo de la Castellana con Enrique Urquijo. Juro en arameo clásico con acento de Toledo.

Voy para el salón y me encuentro a mi mujer viendo “Leyendas de Pasión”. Puto Brad Pitt.

Gustavo Sánchez «El Indie»

14 thoughts on “«El corresponsal Indie»
Franco Battiato – La voce del padrone – 1981

  1. Querido indie, tranquilo. Tú doblas a Brad. A él se le acaba de ver saliendo del dentista en silla de ruedas. Tú no solo sales en silla de ruedas, también entras en silla de ruedas…

  2. Genial, genial y genial. Siempre he dicho que me entusiasmaba como escribía el corresponsal Indie, pero es que encima tiene gracia, y mucha. Otro día que empiezo el día riéndome . Gracias por hacernos empezar el día con la risa y la alegría en la cara @vinylroute e @Indie

  3. Buenísima la versión en directo,que propone el indie, si quieres hacer ejercicio. Coges los cascos, te pones la canción en bucle, comienzas a andar al ritmo de la misma y quemas calorías en nada ? y todo eso con una sonrisa en la cara por el buen rollo que genera este temazo…y por Brad Pitt, claro ?

  4. Indie has estado sembrado. Me ha encantado la descripción familiar!!
    Y por cierto seguro que tienes algo de Brad Pitt y si a dónde hacen tus ancestros lo mismo también algo de italiano.
    La descripción del vinilo también genial, y ten por seguro que no me quedo sin oír la versión que nos recomiendasss.
    Por favor seguir con estas crónicas qué son absolutamente magistrales!!

  5. Gran articulo de un disco a reivindicar. Solo cabe añadir que lo de la new wave italiana es porque le daba mucha rabia que le metieran en el saco por sacar un par de discos más accesibles viniendo de la música concreta. Creo recordar que había ganado el premio Stockhausen o lo habían nominado. A un cascarrabias llegando a la cuarentena que de repente lo juntaran con una panda de niñatos saltarines no podía hacerle gracia.

    PD ¿Alguien tiene la menor idea de qué es el finto rock?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *