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Música e historias de vinilos

«El corresponsal Indie»
Smashing Pumpkins – Siamese dream – 1993

GRUPO: Smashing Pumpkins
TÍTULO DEL ÁLBUM: Siamese dream
AÑO: 1993
FOTOGRAFÍA: Melodie McDaniel

Love Academy

Durante muchos años el refrán “afortunado en el juego, desafortunado en amores” era la única luz de esperanza que vislumbraba en mi devastada vida sentimental. Por lo menos podía hacerme rico. Llegué a jugar a la quiniela hípica, pero la suerte me fue tan esquiva como el amor. No me comía un colín y no tenía un pavo.

La realidad es que la habilidad para el cortejo no es una de las virtudes que me ha regalado la naturaleza. Cada vez que hacía un intento, primero, no sabía qué decir; como consecuencia de eso, el nerviosismo se iba apoderando de mí; empezaba a sudar copiosamente; se me empezaban a ocurrir un montón de estupideces que soltaba sin filtro; finalmente, las miraba mientras se alejaban. Era un círculo vicioso del que no me veía capaz de salir. Necesitaba una ayuda externa.

Como soy una persona eminentemente práctica, decidí tomar clases. Los exámenes siempre se me han dado bien, con lo que pensé que superando el curso correspondiente me sentiría capacitado para afrontar nuevos retos y pondría fin a una escasez de décadas.

En aquella época comenzaban a aparecer institutos privados que principalmente ofrecían estudios no reglados de marketing, administración de empresas y cosas neoliberales. Algunos intentaban buscar un vínculo con las universidades públicas para que éstas les prestaran una pátina de respetabilidad, mientras desde las universidades públicas lo que buscaban era una fuente adicional de ingresos. Como no había reglas claras la cosa se desmadró un pelín y la Universidad de la que yo era alumno firmó un convenio con una pequeña institución, de la que era imagen y a la que daba nombre un famoso cantante, presentador y showman español.

El acrónimo de esta institución era BOLA. Prefiero no desvelar el nombre del personaje para evitar represalias por su parte y la posibilidad de que la universidad me quite los créditos del programa de doctorado.

Para dar empaque al curso le pusieron uno de estos nombres que suenan profesionales por incomprensibles. Era algo así como “Mejora de la eficiencia en las relaciones interpersonales con desconocidos desde una perspectiva no de género”. Las asignaturas seguían ese patrón y a la vez se inspiraban en grandes éxitos del patrono del instituto, aquello me parecía un alarde de creatividad. Así, teníamos como troncales, “Buenas noches señora. Mejora continua de una situación de indiferencia, desconfianza o tensión con terceros”, “Amor mediterráneo. Gestión óptima de relaciones estivales”, “Yo debí enamorarme de tu madre. Búsqueda de mercados de nicho con mejor desempeño marginal” y “En tu casa o en la mía. Estrategias para el perfeccionamiento de contratos implícitos”.

Además de la profusa teoría también se nos enseñaban técnicas de vanguardia, recuerdo especialmente la técnica del ojo de halcón y la del saludo popular.

La primera consistía en hacer una rápida identificación de objetivos cuando se entraba en un local. Lo único que conseguí fue empeorar mi miopía.

La segunda técnica tenía como fin último que parecieras una persona popular, para ello, cada vez que entrabas en cualquier sitio debías saludar brazo en alto a diestro y siniestro, aunque no conocieras a nadie. Ésta me pareció más útil, pero dio pie a algún que otro equívoco en las Fiestas del PCE.

En definitiva, no saqué nada en claro más que 5 créditos, un certificado y una foto firmada y dedicada por el famoso cantante. Mi vida amorosa seguía siendo como el pueblo del Oeste donde solamente pasan plantas rodadoras.

Pero un disco vino en mi auxilio. He de decir que todo el mérito fue de mi amigo Pepe Almera que me convenció de que regalar música me iba a sacar del arroyo.

Así hice, regalé a una chica a la que andaba persiguiendo Siamese Dream de The Smashing Pumpkins. Al principio, como les pasa a muchos de mis lectores, me miró pensando “¿Quién cojones son estos tíos?”, pero después de escucharlo lo que no había podido conseguir por mis propios medios lo consiguieron Billy Corgan, D’Arcy, James Iha y Jimmy Chamberlin.

¿Cómo no lo iban a conseguir? Siamese Dream es uno de esos discos que no puedes dejar de escuchar. Contiene maravillosas canciones que van desde la ira en Cherub Rock al intimismo de Disarm, pasando por la falsa alegría de Today. Es una verdadera enciclopedia de rabia, amor y desamor juvenil adornada con guitarras tronantes y una batería contundente.

He visto varias veces en directo a Smashing Pumpkins. La primera vez fue con ella y de alguna manera celebramos la música que nos unía.

Como le pasó a mi relación con el grupo, nuestra relación tuvo su cénit (Smashing Pumpkins lo tuvo con Mellon Collie and The Infinite Sadness), su lento deterioro (Adore) y su final.

Aunque ya no quede amor y cada vez menos recuerdos, al menos conservo el disco y una foto firmada donde pone “Para Gonzalo, con cariño”.

Gustavo Sánchez «El Indie»

6 thoughts on “«El corresponsal Indie»
Smashing Pumpkins – Siamese dream – 1993

  1. Tengo que leerla otra vez para poder comentar. Aún tengo los ojos con lágrimas de la risa. Este hombre es la bomba. Esta tarde vuelvo a leerle. Jajajajaja

  2. Pues ojiplática llevo yo casi media hora. Pido con fervor que se desvele el nombre del cantante que «patrocinaba» el curso… O no sé si será buena idea… pero intuyo, así a priori, que no se me caerá otro mito!!
    Por cierto, The Smashing Pumpkins siguen molando. Y tu crónica, buenísima.

  3. Me has dejado sin palabras… lo tuyo deja a Peter Sellers en El guateque a la altura del betún… aquí otra fan del G…alias indie

  4. Super gracioso el indie, siempre me hace desmelenarmeee
    En cuanto al cantante patrocinador de la universidad, si nos fijamos en las troncales, ahí lo tenemos!!!
    Y me alegro mucho de que al final gracias al regalo musical consiguiera el indie dejar de estar en stand by, para conseguir esa relación amorosa, o lo que sea, que tanto anhelaba
    Lo que no consiga la música….!!

  5. Me repito como el ajo, lo seeeeee. Pero es genial entrar en la web. Me estoy riendo lo más grande. Corresponsal Indi, muchísimas gracias por la crónica que has escrito. Conseguir, como tu has hecho, que tantas personas pasen un momento tan divertido tiene mucho mérito. Lo dicho gracias y hasta la próxima.

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