VinylRoute

Música e historias de vinilos

«El corresponsal Indie»
Nirvana – Nevermind – 1991

GRUPO: Nirvana
TÍTULO DEL ÁLBUM: Nevermind
AÑO: 1991
PORTADA: Robert Fisher
FOTOGRAFÍA: Kirk Weddle

Visión esférica

He leído en redes sociales que el negocio de Vinylroute va como un tiro. Alguien que parece muy bien informado comenta que los gerifaltes se están haciendo de oro con los anuncios de webs de citas insertados en la sección de Ruta 69; otro señala que las camisetas de Vinylroute son el nuevo Bitcoin; otro habla de los rumores de una guerra de ofertas entre Sony, Warner y Universal para hacerse con el nuevo unicornio de la industria musical en España.

Se lo comento a mi mujer, bastante seca me dice: “Ya te puedes espabilar, no te pase como con Nirvana”.

La pura verdad es que yo soy el bebé que sale en la portada del album Nevermind. Mis padres eran Testigos de Jehová y esa es la foto de mi bautismo por inmersión. Nadie en mi familia se explica como pudo acabar en poder de Robert Fisher que era el director de arte, pero ahí estoy, en pelota picada en más de treinta millones de hogares de todo el mundo.

No tengo pudor por mi yo bebé, el problema es que ni la compañía discográfica, ni Nirvana han reconocido nunca que mi imagen fue una de las claves para petarlo, ocultaron mi nombre durante todos estos años (lo siguen atribuyendo a un tal Spencer Elden) y, evidentemente, no recibí ni un dólar por los posibles derechos de imagen.

Alguien podría opinar que yo nada tuve que ver en el increíble éxito que tuvo Nirvana con su segundo disco, que todo el mérito es de Kurt Cobain, Dave Grolh y Krist Novoselic, pero que piense que hubiera pasado si el bebbé de la portada hubiese sido Paquirrín. Aún así, es cierto que ellos fueron los creadores e intérpretes de algunas de las mejores canciones de los noventa y de la explosión hacia el gran público del rock alternativo. Para mí son unas especie de Beatles acelerados y sucios y ese disco cuenta con canciones impecables como “Smells like teen spirit”, “Lithium”, “In Bloom” o “Come as you are” que les convirtieron en lo que probablemente Kurt nunca quiso.

No conozco personalmente a los gerifaltes, sólo hemos tenido contacto por email, teléfono o whatsapp. Mi mujer me anima a llamarles para pedir que tengan en cuenta lo que mis colaboraciones pudieran estar generando a su boyante negocio. Últimamente mi economía doméstica está deprimida, tengo que complementar mis magros ingresos de defensor del bien común con lo que saco de conducir un taxi de un primo segundo por las tardes.

Mientras espero en la cola de Barajas para recoger a algún turista despistado me llega un mensaje de mi mujer. “Llámales”, me dice; inmediatamente, me manda un audio de 6 minutos donde a la vez que me abronca, me ordena que no deje pasar ni un minuto más y exija lo que en justicia me corresponde.

Mi mujer fue educada en el Colegio alemán y si una cosa aprendió, es a dar órdenes y a hacerlas cumplir, así que, marco el teléfono de uno de ellos. Me responde de muy buen rollo: “Hombreeee, Gonzalo, justo estábamos hablando de tí. ¿Por qué no te pasas a vernos y te comentamos unas ideas que hemos tenido?”.

La verdad es que llevo 2 horas en la cola y no estoy mucho más cerca de la terminal, la dirección que me da no queda lejos del aeropuerto y parece buen momento para pedir esa mejora que me saque del arroyo.

Mientras conduzco voy haciéndome un guión mental de lo que tengo que decir. Soy uno de los cronistas con más comentarios positivos, aún no me ha demandado ninguno de los aludidos, estoy atrayendo tráfico que ellos están monetizando (esto lo leí en un blog de negocios digitales y no sé muy bien lo que significa) y, por último, es de justicia que los “creadores de contenido” (esto lo aprendí en un curso del INEM) reciban parte del valor que generan.

En unos minutos llego a la casa, desde la calle no se adivina que hay detrás del enorme muro que rodea la finca. Me acerco a un portón donde hay un timbre y lo pulso, en menos de dos segundos abre una especie de mayordomo y me dice que el señor me está esperando. Detecto un acento extraño, le pregunto por su procedencia. Es suizo, me cuenta que antes trabajaba como director en un banco de inversión en Ginebra, pero el banco no podía competir con la oferta económica que le hicieron desde Vinylroute.

Al entrar en la propiedad veo que los rumores sobre el negocio de la empresa están más que atinados. Delante de la casa hay una enorme extensión de cesped con enanos de jardín, pero no de los que encontramos en un jardín de urbanización normal de las afueras, éstos son personas de talla pequeña que cortan el césped con tijeritas; a un lado de donde se afanan los bajitos, hay un cercado donde pastan mansamente un par de caballos purasangre, tres unicornios y un pegaso; en el otro lado, hay una pista de pádel donde Rafa Nadal da clases a la que el mayordomo identifica como “la señora”.

La casa es una réplica exacta del Partenón, tiene un anexo para invitados que es una réplica exacta del chalet del programa de Bertín Osborne. Nunca había visto una fusión tan pura entre la riqueza y el buen gusto.

Entramos en la casa por la cocina, Ferrán Adriá prepara unos bocadillos de foie grás para los niños; siete lavadoras y tres secadoras colocadas en batería están funcionando a todo trapo, si hubiera podido albergar alguna duda, ya se disipa. Nadie que no sea un plutócrata puede permitirse ese dispendio en horario punta con la nueva tarifa eléctrica.

Entramos en un salón presidido por lo que creo es una reproducción de la estatua de Zeus Olímpico de Fidias. Ante mi asombro el mayordomo me aclara que hay evidencias que indican que es la original, aunque se había dado por perdida hace miles de años.

Uno de los gerifaltes me recibe afablemente, me invita a sentarme en un enorme sofá y a pedir lo que quiera de beber o comer. Por estar a tono con el ambiente me pido un Macallan 12, me dice que no tiene ningún whisky de menos de 40 años y a cambio me ofrece un vasito de agua. Pido que lo acompañe de unas aceitunas que comí temprano y no he podido merendar.

El gerifalte me comenta que se va a poner cómodo, que le espere mientras disfrutando del agua y las aceitunas.

Vuelve envuelto en un batín de seda que le queda bastante por encima de las rodillas; doy gracias al cielo por ser lo suficientemente alto para que el ángulo desde el que le observo me impida ver algo más que sus muslos.

El ángulo no me ayuda cuando se sienta enfrente de mí y hace un cruce de piernas que deja a Sharon Stone como una ursulina. La visión que tengo hace que el hueso de la aceituna que estaba comiendo salga despedido con tan mala suerte que impacta en la frente del otro gerifalte que en ese momento entraba en el salón. Estoy por levantarme y salir huyendo, pero cómo le explico a mi mujer que no he podido pedir que me den algo por las colaboraciones porque le he visto los huevos a un tío. Allí me quedo. El recién llegado me sonríe y me suelta: “Os he pillado ya en faena”, le digo que yo no estaba haciendo ninguna faena y que no pensaba ponerme cómodo, me mira sin entender muy bien lo que pasa y pregunta:”¿Todavía no habéis hablado de las propuestas que queremos hacerte?” Miro hacia el suelo evitando todo contacto visual con las pelotas del otro y musito un no.

Me plantean como quieren que se desarrolle nuestra colaboración. Su idea fuerza es que la música independiente no atrae suficiente público a la web, que los que vienen atraídos por la música indie son unos raritos antisistema de los que no se puede sacar ni un euro, que necesitan que alguien cubra un nicho que genera importantes ingresos, el público infantil, los padres compran cualquier mierda a los críos con tal de que les dejen tranquilos.

A continuación Mr Batín de Seda me dice que el nivel de mi escritura me puede hacer pasar fácilmente por un niño de entre siete y ocho años. Eso me ha dolido, le miro fijamente pero vuelve a hacer el cruce de piernas y pierdo toda mi entereza. Balbuceo algo relacionado con mis retribuciones. Me miran sonrientes y me dicen: “No te preocupes, ya lo teníamos pensado, te daremos una camiseta si nos sobra alguna”.

Gustavo Sánchez «El Indie»

8 thoughts on “«El corresponsal Indie»
Nirvana – Nevermind – 1991

  1. Estimado corresponsal indie. Me pongo en contacto contigo como community manager de vinylroute. He de decirte que no ha gustado nada a nuestros CEOs que hayas contado el encuentro que tuviste; la discreción es algo que valoramos sobremanera en la empresa. Tú te las pasado por el forro de las pelotas que lejos de criticar debiste, como mínimo, lamer. Por tal motivo se te abre un doble expediente secreto. En breve, tendrás noticias de nuestros abogados (sí, lis que llevamos aquí colgados).
    Un saludo
    Jeff

  2. Me rindo a sus pies Sr. Indie, no puedo decir más…. Para ser lunes, es la mejor manera de empezarlo. Espero que los jerifaltes de Vinylroute sepan recompensarlo como se merece. Como siempre, un placer y un descojono….

  3. Muchas gracias por las muestras de apoyo. Pipi, me vas a perdonar con lo de escuchar a Wagner, pero quiero evitar que, como decía Woody Allen, me entren ganas de invadir Polonia.
    En cuanto a las amenazas de Bezos, decir que, como mis abogados están en la cárcel por un problemilla en el asesoramiento de un importador-exportador, os enviaré a mis padrinos.

  4. Haces bien en este caso ( quizás sólo en este) en seguir el consejo del director de cine , porque el Real Club del automóvil de Inglaterra dijo que La Cabalgata de las Valkirias de Wagner es la música más peligrosa para escuchar mientras se conduce… pues si esto es así, no quiero ni pensar el estado en el que quedarían las pelot…de algunos, como se repita una situación parecida otra vez a la que cuentas.

    Graciosa y ocurrente tu crónica. Enhorabuena.

  5. Corresponsal indie te he visto muy pulidoooooo en tu encuentro con los gerifaltes de vinylroute. Hay momentos en la vida en los que hay que dejarse llevar por el bien de la familia, y siguiendo las órdenes de lo que viene siendo tu compañera de vida.
    Sería una pena que prescindieran de ti ya que eres corresponsal básico para nuestras risas.
    Lástima!! me parece qué no has terminado con la conducción del taxi de tu primo segundo.
    Aprende a no ser tan miradito y la próxima vez si es que la hubiera o hubiese, ponte al mundo por montera y …..
    En cuanto a Nirvana no hace falta que diga nada, que ya lo has dicho tú todo!!!
    Tú crónica nada que envidiar a cualquier thriller oscarizado.
    Enhorabuena indie!!!

  6. Lo leí esta mañana, como casi siempre, pero lloraba tanto de la risa que no pude ni escribir. Otro día empezado de manera maravillosa. Eres el «puto amo». Tu sigue escribiendo y si necesitas ayuda contra los gerifaltes cuenta conmigo. Pero como se les ocurra tomar represalias y no vuelvas a escribir una crónica se las tendrán que ver conmigo, incluido Jeff Bezos. GRACIAS CORRESPONSAL INDIE

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