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Música e historias de vinilos

«El corresponsal futbolero»
Alboreá – En el Rocío – 1988

GRUPO: Alboreá
TÍTULO DEL ÁLBUM: En el Rocío
AÑO: 1988

Rociero de Corazón

Cualquier persona que haya estado en el Roció sabe que no existe una sensación igual. Una atmosfera de creencia y fe que te invaden el corazón a cada rato que pasa. El roció es conocido por la virgen que preside una bonita aldea a pocos kilómetros de Almonte, donde los almonteños rezan a su patrona y la llevan en volandas al cielo cada año. Pero, el Rocío también es conocido por sus tradiciones, su gente, sus romerías, sus caballos, sus artistas y sobre todo su flamenco.

El flamenco es algo más que un simple estilo de música, el flamenco es un arte que muchos conocen, pero que muy pocos entienden. Patrimonio de Andalucía, de España y de todos los españoles, ya estén dentro o fuera del país. Esta maestría ha sido expresada por grandes artistas entre los que se encuentran: La gran Rocío Jurado (Quien agradece su nombre a la virgen), Isabel Pantoja o el grupo Alboreá, quienes crearon el disco de vinilo al cual me refiero.

Para mí hablar de este disco significa volver a un viaje, volver a un momento de mi vida, en el cual me encantaba explorar los lugares más bonitos del mundo y más si lo hacia al lado de la gente que más quería. Este viaje finalizaba en El Rocío (lugar del cual hablare después), pero tenía una pequeña parada en mi ciudad favorita de España, Sevilla. La ciudad más calurosa del país, pero también la que más me hace sentir. Seguramente gracias a que mis raíces en parte son de allí. Su arte se palpa desde que sales de la estación de tren hasta que hueles el último suspiro de romero de sus jardines. Aun así, la parada en la antigua Híspalis duró pocas horas, pues como he dicho antes, mi objetivo era una pequeña aldea en tierras andaluzas, donde jamás imagine que mi vida cambiaría para siempre. Allí cree un vínculo enorme con muchas personas, pero con nadie como con mi mejor amiga, mi madre y su novio, personas que me acompañaron en esta trepidante aventura.

Allí aprendí que la humildad sigue muy viva entre la gente, que las personas son buenas y que hay tradiciones que no se pueden perder. Porque “El Rocío” es algo más que un sitio de culto es un lugar, donde se juntan personas de todo tipo de edades y sitios del planeta para disfrutar de una fiesta que es capaz de tocar la fibra sensible de las personas con mucha facilidad. Dentro de todo esto, me quedo con un momento. La primera vez que entre a la ermita de la virgen vestido como manda la tradición. Antes de entrar tenía una sensación de paz interna difícil de explicar, pero cuando pase por la puerta esa sensación se convirtió en algo que no puedo expresar con palabras. En ese momento me di cuenta en un pequeño porcentaje del orgullo que sientes las personas del pueblo de ser Rocieros, porque Rociero se nace.

Gracias al grupo Alborea por este trabajo, por enamorarme del Rocío y de sus gentes. Y gracias a mi madre por enseñarme desde pequeño el arte andaluz y ayudarme a verlo con mis propios ojos.

“Quiero contar esta sevillana, solo para ti”.

Viva la virgen del Rocío. Viva!!!!

José Vicente González Orozco

3 thoughts on “«El corresponsal futbolero»
Alboreá – En el Rocío – 1988

  1. No he ido al Rocío, pero me encantaría hacerlo.
    Sevilla y las sevillanas me emocionan, me las bailo todas.
    Una vez hace 253 años anduve en la feria de Sevilla y no me puse en posición horizontal en todo el fin de semana. Querrá decir esto que me lo pasé genial?
    Corresponsal futbolero bienvenido a esta familia de cronistas y enhorabuena por tu crónica.

  2. A mi que me gusta bailar lo que sea, me apunte para aprender sevillanas, pero la gracia de las sevillanas en mi brillaba por su ausencia. Al año siguiente me pasé a flamenco y ahí si, incluso fuimos a un concurso donde estaba de jurado Antonio Canales y otros grandes, ganamos el premio a la mejor puesta en escena con nuestro baile. Lo tuve que dejar porque en quince días estábamos confinados y con la pandemia a cuestas. Me encantaría ir al Rocio, pero creo que ya mi cuerpo no aguantaría, los años no pasan en balde. Por eso te agradezco tu crónica de corazón, me has hecho sentir un poquito allí.

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