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Música e historias de vinilos

“La última noche sin ella”
Rebeca Jiménez – Tormenta y mezcal – 2016

GRUPO: Rebeca Jiménez
TÍTULO DEL ÁLBUM: Tormenta y mezcal
AÑO: 2016

Me asomé a la ventana y la negrura me hizo sentir como el último hombre vivo. Dentro de la cabaña, la lluvia marcaba su compás en el techo. Pero ese compás que en otro momento habría resultado adormecedor, hoy venía cargado de dolorosas resonancias. Presentía el río crecido y me imaginaba, más que oía, el aullido del viento entre unos pinos sorprendidos; hasta me parecía escuchar el crujir de sus troncos. La tormenta se olía. El agua de la lluvia se mezclaba con la del Guadalquivir y con la del Atlántico. Y el resultado era una intensa humedad agridulce sazonada de ozono.

Las palabras oídas de su último mensaje durante todo el día dejaron de martillear en mi cabeza. Las imágenes, todas, fundieron a negro. Una extraña y placentera sensación de lucidez se fue abriendo camino en mi mente y con el fogonazo de un nuevo relámpago como cortinilla final llegó la determinación. Vislumbré. No tenía la respuesta, pero si la cura. Y ya solo por eso, la escapada podía darla por buena. Aunque se me cayera el cielo encima.

Puse el disco de Rebeca Jiménez, alimenté de troncos la chimenea y rebusqué en el mueble bar. Y allí estaba: una botella de Los danzantes; mezcal del bueno.

Agarré un vaso pequeño, un cenicero, apagué la luz y cogí la manta que reposaba sobre el sofá.

Frente a la chimenea, pertrechado con lo necesario para acompañar la música elegida, me dispuse a exorcizar fantasmas, ahogar sentimientos y olvidar su cuerpo.

El mezcal y la voz de Rebeca, hicieron el resto.

Los espectros ardían en las llamas, los sentimientos se diluían con la bebida y su cuerpo perdía la forma en la volutas del humo del tabaco. La garganta me quemaba, pero no tanto como para no arrancarme y hacerle la segunda voz a la cantante.

Tormenta y mezcal, la que abre, da nombre al álbum y sentido a esta crónica, dio paso a Love, a Huracán, a Salimos a volar… El piano, las guitarras, unos vientos reposados, tranquilos, el hammond y los violines, pero sobre todo la voz a punto de romperse de Rebeca se fueron imbricando en lo más profundo de mi ser. El crepitar de la chimenea y la falta de cobertura dotaban a la escena del sabor que necesitaba en ese momento.

Derramé mi última lágrima sincronizada con el último trago de mezcal. Mientras, sonaba Tú verás, una ranchera sin complejos, que resumía perfectamente lo que me llevo a donde estaba.

Me quedé dormido. Y, por primera vez en mucho tiempo, sin pesadillas. Me soñé renovado, limpio, preparado para empezar a disfrutar del resto de mi vida.

2 thoughts on ““La última noche sin ella”
Rebeca Jiménez – Tormenta y mezcal – 2016

  1. Me encanta la crónica. Que bien escrita está. Que bien representa los sentimientos. Y que felicidad poder volver a dormir sin pesadillas «preparado para empezar a disfrutar el resto de la vida». Reseteado. Todos en algún momento de nuestra vida necesitamos «resetear». Volviendo a Rebeca ya vi su concierto el otro día y veré la entrevista el jueves. La crónica me ha gustado muchísimo.

  2. Crónica super bonita!!!
    Me he ido imaginando la escena a medida que el cronista nos la contaba y me he zambullido en su momento, sintiendo su alma como mía.
    Como ayuda una buena canción, y si encima la artista es de la talla de Rebeca Jiménez…..
    No me extraña que con todas las ayudas que el cronista tuvo esa noche, retornará renovado como el ave fénix.
    Enhorabuena por la crónica!!!

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