VinylRoute

Música e historias de vinilos

«Espacio, tiempo, crema y terciopelo»
Virginia Maestro – Blue Bird – 2015

GRUPO: Virginia Maestro
TÍTULO DEL ÁLBUM: Blue bird
AÑO: 2015

Soy capaz de viajar en el tiempo. Sí, sé que los estudiosos de la física no se ponen de acuerdo y que al mismo tiempo que hablan de la probabilidad hablan de imposibilidad. Pero yo, repito, soy capaz de viajar en el tiempo. Eso sí, solo hacia el pasado, pero, eso también, a cualquier punto del planeta.

Al principio probé con viajes cortos, diez, quince, veinte años, pero lo único que conseguía era que se me reabrieran todas las cicatrices coleccionadas y terminaba como una morcilla de Burgos sin embuchar. Opté por irme más lejos; a antes de mi nacimiento y la experiencia es más que satisfactoria.

Se preguntarán qué hace falta para viajar en el tiempo. Bien. Les explico. Ropa cómoda, un sofá , un plato y unos buenos cascos. Lo suelo acompañar de un paquete de Kruger y, en este caso concreto, una botella de crema de orujo; frío, pero sin hielos.

A continuación, basta con relajarse y poner el Blue bird de Virginia Maestro.
El crujido de la aguja al entrar en contacto con el vinilo se confunde con el motor de un “Chevy” Bel Air que, a su vez, se amortigua con The best, el primer corte del álbum, en este caso, pinchado por Wolfman Jack.

Ya estás en Estados Unidos conduciendo por una interminable carretera rumbo a la Costa Oeste.
El aire es cálido, como la voz de la cantante que te acompaña, la que te permite viajar.
La primera parada es un honky tonk. Quitas el contacto, coges el Fedora y te lo ladeas, lo justo, y entras con la esperanza de encontrarla plantada con su guitarra y subida a unas botas vaqueras, mientras los parroquianos trasegan Budweiser al son de sus canciones. No, hoy no está aquí.

Vuelves al vehículo y Wolfman Jack sigue pinchando el Blue bird. Enciendes un Kruger y te diriges a un entorno más urbano, a la caza de un club. El neón te da la pista. Aparcas y traspasas la puerta donde un negro de dimensiones colosales te da la bienvenida. Dentro, parejas trajeadas esperan la salida de la cantante mientras apuran sus combinados. El contrabajo pulsa las cuerdas con solemnidad y el pianista acaricia las primeras notas. Un remedo de Peggy Lee sube al escenario. No, no es ella.

Continúas haciendo kilómetros, buscando a la crooner de voz de terciopelo. Entras en todos los garitos que te cruzas. Nada. Su voz sigue flotando en el aire, su ausencia, también.
Cuando el carburante está a punto de agotarse, descubres a lo lejos, haciendo esquina, un bar. No es de los que tiene música en directo, eso está claro. Mucha luz, una barra de generosas dimensiones y un nombre: Phillies. Dentro, el barman y tres clientes: dos hombres y una mujer. Necesitas un café, la noche ha sido larga y te decides a entrar. Te haces hueco entre el caballero y la señorita. Ella, casualidad, bebe crema y tararea una canción. La voz, esa voz que es casi un susurro… pero no, no puede ser. O sí. Sus ojos. Esos ojos no engañan… O sí.

El jueves, en Vinylroute, saldremos de dudas.

2 thoughts on “«Espacio, tiempo, crema y terciopelo»
Virginia Maestro – Blue Bird – 2015

  1. Que bonita la crónica!!!
    Me he trasportado al momento búsqueda de la cantante Virginia Maestro.
    Ha costado, pero creo que al final has conseguido encontrarla. Siempre pasa, aparece donde menos te lo esperas.
    Que ganas de su entrevista y miniconcierto!!
    Vinylroute enhorabuena por la crónica!!
    Un placer que me hayas llevado sin moverme del asiento de mi casa por esas carreteras de Estados Unidos

  2. Con tanto club y gatito tienes que haber terminado borracho antes de encontrarla, yo seguro. Muy buena la crónica, a la espera de la entrevista y supongo que mini concierto

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *