VinylRoute

Música e historias de vinilos

«El corresponsal Indie»
José Ángel Andrades – Madre, soy Cristiano Homosexual – 1983

GRUPO: José Ángel Andrades
TÍTULO DEL ÁLBUM: Madre, soy Cristiano Homosexual
AÑO: 1983

Fracaso volumen III

Llevo 30 años fumando a escondidas.

Todo comenzó cuando ante la típica investigación materna “Hueles a tabaco, ¿Has fumado?”, respondí con un no asustadizo. No tuve el valor de confesar que el tabaco me había atrapado. Sobre esa primera mentira se fue construyendo todo un edificio de subterfugios para ocultar la verdad.

Para disfrazar el olor llevaba siempre encima un ambientador de Nenuco para rociar mi ropa y me colgaba al cuello a modo de escapulario un ambientador de pino. Como excusa decía que había desarrollado una extrema sensibilidad a los malos olores, como consecuencia del uso indiscriminado de químicos perdí por completo el olfato.

Para disfrazar el mal aliento provocado por el tabaco me tomaba puñados de caramelos de menta, primero con azúcar, lo que me situó al borde de la diabetes; luego los sustituí por Smints sin azúcar, no leí con atención las advertencias sobre el efecto del sorbitol en mi tránsito intestinal, desarrollé una diarrea crónica.

Al menos la diarrea crónica me servía de excusa para ausentarme a cada momento y poder echarme un pitillo asomado a los ventanucos de los baños públicos o privados.

La mentira se prolongó en el tiempo y ya no solo afectó a mi familia originaria, me casé y tampoco puede confesar que fumaba. Habría supuesto reconocer un fracaso en la comunicación familiar y creí que eso podría provocar cierta desconfianza en mi mujer, si había mentido durante años a mi madre, ¿Por qué no iba a mentirle a ella?

Mi mujer tiene un olfato lo suficientemente desarrollado para notar que he fumado en el baño, así que, ideé un plan para poder salir a la calle a fumar más a menudo sin levantar sospechas. Necesitaba un perro. Primero debía convencer a mi mujer de que adoraba a los perros. Cada vez que oteaba un perro a menos de doscientos metros me acercaba raudo y comenzaba a hacerle cucamonas. Es posible que sobreactuara un poco y el asunto se me terminó yendo de las manos. Varias dueñas de perros solicitaron órdenes de alejamiento alegando intentos de aproximación íntima contra natura con sus mascotas, creo que era más por la rabia que tenían de que mi atención se centrara en sus canes y no en ellas. Mi mujer me dijo que tenía que elegir entre su amor y el mío por los perros, como en realidad no me gustan los perros lo dejé pasar, no sin antes sopesarlo.

Mi carácter se fue agriando, pensad en alguien con diarrea crónica, que huele como una droguería, con ansiedad por la falta de tabaco y con los problemas laborales que habitualmente arrastro; era una bomba a punto de estallar, pensé en rociarme Ambipur mientras echaba el último cigarro e inmolarme a lo bonzo, pero como ya me ocurrió con mi madre, no fui lo suficientemente valiente.

Simplemente un día pasó, mi madre y mi mujer, que no se hablan ni para felicitarse las Navidades, se habían citado en una conocida cervecería que hay en frente del Corte Inglés de Goya para hablar de mi penoso estado mental y físico. El azar quiso que, coincidiendo con ellas en el tiempo, parara el taxi en la parada cercana para descansar un poco, estirar las piernas, conversar con los colegas acerca de los últimos hits de Federico Jiménez Losantos y, como no, fumar un cigarrito. Di una calada larga, achiné un poquito los ojos, como los tipos duros del cine negro americano, y me encontré con dos caras conocidas que me observaban asombradas desde la cristalera de la cervecería. Un grito desgarrador se elevó por encima del ruido del tráfico. En un gesto instintivo solté el cigarro. Las dos mujeres salieron abrazadas del bar en mi dirección, a mi madre le caía una lágrima por la mejilla, mi mujer la abrazó por primera vez en veinte años y musitó un “Que engañadas nos tenías”.

Un posible fracaso en la comunicación materno-filial es lo que permitió que el disco del que hoy toca hablar saliera a la luz.

El disco es “Madre, soy Cristiano Homosexual” de José Ángel Andrades que salió en 1983, un año donde esta confesión no era nada fácil. Creo que es de justicia reconocer a José Ángel la valentía que yo no tuve.

Al menos, con esta manera tan peculiar de confesarse, evitó que su madre le sorprendiera algún domingo saliendo de…….. la iglesia.

Gustavo Sánchez «El Indie»

3 thoughts on “«El corresponsal Indie»
José Ángel Andrades – Madre, soy Cristiano Homosexual – 1983

  1. De acuerdo con Carmen.
    Indie tu crónica como siempre super divertida!!
    Para que veas que un mal vicio como el tabaco, en este caso, trajo algo bueno. Me imagino a esa madre y a esa esposa unidas en arás de tu pillada tabacal.
    Si hubieses tenido la valentía de José Ángel Andrades, no habría existido engaño y habrías evitado esa lágrima maternal…
    Indie sigue deleitándonos con tus historiassssss

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *