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Música e historias de vinilos

“Procrear mola”
Willie Deville – Live in the Lowlands – 2006

GRUPO: Willie Deville
TÍTULO DEL ÁLBUM: Live in the Lowlands
AÑO: 2006
FOTOGRAFÍA: Paco Rubio

El primero de nuestros instintos es el de supervivencia. Mola sobrevivir. El segundo, el de reproducción. Mola procrear. Y es que, procrear suele ser divertido. Luego, si llega prole, no es tan divertido. Criar a los cachorros humanos, por regla general y por mucho cariño que se les coja, es más trabajoso cuando no verdaderamente arduo. Y te quita tiempo, fuerzas y ganas para seguir procreando. Sea como fuere, el acto de procrear, mola.

No obstante, y si eres un buen procreador, te esforzaras para que lo procreado llegue a ese momento en donde su máxima preocupación sea mejorar sus posibilidades de intentar procrear y que lo disfruten al máximo. ¡La rueda de la vida! ¡La eternidad!

Pero ese no es el tema.

Procrear o intentarlo, mola. No lleva mucho tiempo, te permite conocer gente, si estás cansado, te descansa y, si eres insomne, ayuda a conciliar el sueño. Además, te da mucho de que hablar con tus amigotes al día siguiente. Y está permitido exagerar el acto de la procreación hasta límites insospechados. Es un código no escrito que todos respetamos.

Para intentar procrear se suelen empeñar muchos esfuerzos. En verano, te tumbas para cobrar bronce y mejorar tus posibilidades de intentos procreativos. En invierno, te preocupas de presentar una bonita figura para también mejorar tus posibilidades de intentos procreativos. Durante todo el año, te cultivas con gente como el Chivi (“soy el albañil que tapa tu agujero”), El enano copulador y Los espermatozoides incontrolados o Bukowsky (“Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones” o “Lo que más me gusta es rascarme los sobacos”). Hay que tener de que hablar con las personas con las que vayas a tratar de procrear.

También se aconseja lavarse los dientes cuando vayas a salir a procrear y ducharse, te haga falta o no, una vez al mes.

Dicho esto, mi intento de procreación ideal sería:

– Buscas un garito en el que pongan a Willie Deville (si ponen a Willie Deville, seguro que es un buen garito)

– Suena el Spanish Stroll, demarcas tus objetivos (se recomienda comenzar por los mejores especímenes; total, el “no” lo llevas, pero si suena la flauta…)

– Te acercas y le sueltas un par de frases que suenen legendarias (las mías son: todos somos culpables de un delito, no vivir la vida plenamente. A continuación, tengo un alma para la poesía y un cuerpo para el pecado)

– Si se hace el gesto de meterse los dedos en la boca para provocarse el vómito, pasas. Si esboza una leve sonrisa, adelante (a partir de aquí, puedes seguir con las típicas frases de cortejo habitual: ¿cómo te llamas? ¿a qué te dedicas? ¿de dónde has sacado esos ojos? ¡nunca he visto unos codos más perfectos que los tuyos!…)

– Suena el Demasiado corazón. Mueves el pie al ritmo de la canción, mientras te marcas un James Dean llevándote un Kruger a los labios (no lo enciendas; está prohibido fumar en sitios cerrados)

– Con el Low rider, la coges por la cintura y le susurras al oído un “tengo los testículos llenos de amor”. Si no te abofetea, está hecho. Un Uber y al primer hotel por horas que aparezca en Google (por el camino le vas cantado la versión de Willie de Come a Little bit closer)

– Una vez allí (por cierto, si paga ella, mejor) procrea. Tantas veces como puedas

 

3 thoughts on ““Procrear mola”
Willie Deville – Live in the Lowlands – 2006

  1. No se si soy muy listilla, pero en esta crónica me ha parecido intuir que lo de procrear mola.
    Estoy desaprovechada. Fijo que muy pocos después de leer al cronista habéis conseguido sacar está conclusión.
    Muy divertida los crónica
    enhorabuena!!!

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