VinylRoute

Música e historias de vinilos

«El corresponsal Indie»
The Jam – The gift – 1982

GRUPO: The Jam
TÍTULO DEL ÁLBUM: The gift
AÑO: 1982

Año Nuevo, ¿Vida nueva?

He entrado en 2022 trabajando, pero no en el taxi, para VinylRoute.

El día 31 me llama Bruno, me pide que me reúna con él en las oficinas centrales, tienen un encargo súper especial para mí.

Llego a la sede. El portero me pide que espere a que baje alguien a hacerse cargo de mí. Para poder escaquearme de casa voy vestido como si hubiera salido a correr, mallas dos tallas pequeñas ajustadas hasta el extremo (la verdades que me hacen muy buen culito), air-pods de Hacendado, camiseta amarillo canario y forro polar del Decathlon en color verde chillón. Como iba con prisas no he encontrado mis Asics y voy calzado con unas botas imitación de las UGG que compré en las rebajas de Carrefour a mi mujer y que le quedan ocho números grandes. El portero debe haberse pensado que soy o un camello o un trastornado. Mira mi gorro con cuernos de reno y opta por trastornado.

Aparece Bruno, me saluda efusivamente, me comenta que Norberto se ha ido a Viena a cubrir el concierto de Año Nuevo y que él está dando los últimos retoques a varios actos a los que tiene que asistir VinylRoute, hay que sacar reseñas para cumplir con un millonario contrato publicitario que firmaron los gerifaltes.

Lo primero que hago es preguntarle por los derechos de autor que me corresponden por la emisión del vídeo resumen del año 2021, en el que soy uno de los protagonistas indiscutibles. Ya ha adelantado en reproducciones a “All I want for Christmas is you” y creo que me merezco un pellizco.

Me saca un contrato de 160 páginas escrito en inglés y me explica que ahí viene todo detallado, no tengo más que firmarlo y me dará lo que me corresponde. Repaso muy por encima el contrato, veo que hay bastantes genitivos sajones, presentes continuos y “frasal verbs”; entre tanta maraña legal y mi nivel de inglés no soy capaz de encontrar dónde está recogido mi estipendio. Para no quedar como un incompetente en la lengua de Harry Potter firmo las 160 páginas.

A continuación, Bruno me hace entrega de un pin de los objetivos de desarrollo sostenible que saca de un saco con el logotipo del Gobierno de España. Me dan ganas de pinchárselo en un ojo, pero me acuerdo del niño en el portal de Belén y solamente le doy una patada en los huevos. Rojo del dolor, alcanza a decirme que tengo que ir a Fabrik para hacer una crónica de la fiesta de Año Nuevo porque ninguno de los corresponsales top está disponible; me da una acreditación donde pone “soy de VinylRoute” escrito a boli que dice me abrirá todas las puertas.

Después de las campanadas me pongo a la tarea. Me visto con mi mejor chaqueta de lamé, pajarita y unas deportivas, lo que Martirio llamaba “arreglao pero informal”. Cojo el perro de juguete de mi hija y le digo a mi mujer que tengo que sacarlo a dar un paseo, que con los cohetes se ha puesto muy nervioso. Me lanza una mirada cansada y musita: “Qué razón tenía mi madre”, no espero a saber porqué su madre tenía razón, bajo a la calle y cojo el taxi. Tiro hacia Humanes de Madrid, la verdad es que no he estado por esa zona en mi vida y no tengo muy claro como llegar, después de más de hora y media atravesando polígonos industriales creo dar con mi destino. Es un edificio con luces navideñas, bastantes coches en el aparcamiento y en la entrada dos porteros de los de pinganillo y traje negro.

Me acerco a la entrada, me quito las gafas para parecer más atractivo y levanto levemente la acreditación de VinylRoute que llevo al cuello, asienten con la cabeza, abren la puerta y me felicitan el año.

El local está bastante oscuro, me sorprende que el volumen de la música no es el que esperaba, no hay mucha gente de momento, imagino que es pronto. Hay muchas mujeres vestidas de fiesta, quizás provocativas en exceso, pero debe ser la moda. Una de ellas baila haciendo piruetas en una barra cromada al son de “Amor de hombre” de Mocedades.

Varias chicas se me acercan y entablan conversación conmigo, creo que han sabido reconocer mi elegancia en el vestir y mi buen porte.

Hace años que no ligo, pero veo que me voy soltando y recuperando lo aprendido en la Bertín Osborne Love Academy. A cada una de mis frases responden con sonrisas e incluso carcajadas, a cada uno de mis gestos con carantoñas y caricias. La magia se rompe cuando me piden que les invite a una copa, les digo que antes me gustaría conocerlas un poco mejor, me responden que para eso la tarifa es de 100 euros, siempre que no me dé por cosas raras. Sorprendido me pongo las gafas y veo que donde creía que ponía Fabrik Club pone Barbie’s Night Club. Me he equivocado de local.

Salgo de allí y busco de nuevo la Fabrik, por fin doy con una enorme nave industrial con focos, una larga cola en la puerta y un aparcamiento con cientos de coches donde la gente parece hacerse pcrs con algo parecido a billetes enrollados, me reconcilia con el ser humano ese detalle de responsabilidad. Me pongo en la cola de los VIP, cuando llega mi turno enseño al portero mi acreditación, le da tal ataque de risa que aprovecho el desconcierto para meterme dentro. Me estoy viendo a mí mismo como Arséne Lupin cuando una manaza sobre mi hombro impide mi avance, con acento balcánico me dice: “Son sesenta y cinco euros sin consumición”. Saco la cartera, en el Barbié’s me han cobrado 50 euros por un Mangaroca con piña y creo que no llevo tanto. Ofrezco al portero mi pin de los ODS, me invita a salir.

Vuelvo a mi casa escuchando The Gift de The Jam y me pongo en bucle “Town Called Malice”, lloro cuando dice ‘Cause time is short and life is cruel but it’s up to us to change this town called malice.

Yo ya no sé qué coño tengo que cambiar para que mis años empiecen normal.

Gustavo Sánchez «El Indie»

9 thoughts on “«El corresponsal Indie»
The Jam – The gift – 1982

  1. No cambies nada Indie. No puedo parar de reírme contigo. Eres lo más. Encantada de volver a leerte y disfrutarte. Si fuese mi hermana, que tiene flojo el muelle, me habría hecho pis encima. Gracias por estos momentos. Sabes que soy tu fan número 1. Gracias Indie y VinylRoute por seguir manteniendo la colaboración a vuestra manera.

  2. Da gusto empezar el año compartiendo tus divertidas crónicas, pareces sacado de un trailer de las películas de Santiago Segura, pero con ese guiño que nos propones en tu disco, cargado de sensibilidad, haces que estemos deseando que triunfes en tu próximo avatar.

  3. ¡Devuelve la acreditación YA! No eres digno de vinylroute… Después de lo de las ballenas se reunió el consejo de dirección y porque era Navidad, decidió darte otra oportunidad… un buen colaborador se habría partido la cara con el puerta para llevar a buen fin el encargo.

    1. Estimado gerifalte, con los míseros medios que me dáis me habéis convertido en el Pepe Viyuela de la crónica musical. Cualquiera en mi lugar abandonaría pero yo, como no sé dónde ir, me quedo.

    2. Gerifalte si quitáis al corresponsal Indie de vuestra plantilla me voy de esta familia que me ha hecho volver a disfrutar de la música y las risas. VIVA EL CORRESPONSAL INDIE

  4. Seguramente, apreciado y nunca bien ponderado gerifalte, pero renunciar al insólito indie sería un error…si ya sabemos que Vinylroute no es normal…

  5. Quiero agradecer las diversas muestras de apoyo que estoy recibiendo. A Carmen, Eva, Pipi, Butros Ghali, Nelson Mandela, el Dalai Lama, Benedicto XVI, el pato Donald y un largo etcétera, gracias por vuestros comentarios. Sin vosotros/as no sería posible continuar mi labor de evangelización pop.

  6. Por favor no dejes de deleitarnos con ese humor español, porque aunque les duela a los jefazos, eres la salsa de Vinylroute. Aprovecha y pide subida de sueldo, que se jod.. Si no aceptan, házselo saber y hacemos una manifa

  7. Indie, tu si que vales!!!
    Vinylroute algún día valorará tu gran trabajo, aunque andes un poco despistado en lo que viene siendo el sitio en cuestión.
    Vamos Indie!!!!

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