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Música e historias de vinilos

“Conciencia medioambiental”
Danza invisible – Directo – 1987

GRUPO: Danza invisible
TÍTULO DEL ÁLBUM: Directo
AÑO: 1987

Vivir es morir. Y morir es haber vivido. O no. O no siempre. Hay personas que pasan por la vida con la misma dinámica que una berenjena. Yo sí he vivido y me he dado cuenta gracias al puto COVID.

Empecé 2022 a lo grande. El mismo día que me vacuné de la tercera dosis puse en un grupo de whatsapp “ya soy inmortal”. Así me sentía. Con la tercera dosis en vena me veía capaz de lamer retretes en bares de carretera… El destino es cruel y esa misma tarde di positivo en COVID.

En un principio no entré en pánico. Me encontraba pachuchillo, pero en líneas generales estaba bien. Con la caída del sol, llegó la fiebre y la tos y en el silencio de la noche, el miedo.

La sobreinformación está haciendo mucho daño y me dio por pensar que, tal vez, estuviera llegando al final de mi vida. En esas horas febriles me imaginé como sería el planeta Tierra sin mí.

Pensé en las mujeres que me han amado y que –todas, absolutamente todas- me siguen amando aunque no sean conscientes (y no, no hablo de mi madre y mis hermanas). Las vi en mi entierro; una auténtica legión de reales hembras ataviadas con velos, vestidos negros ceñidos, medias de rejilla, labios rojos y pañuelos en mano, gimiendo lastimeramente por la pérdida. Consolándose unas a otras y recordando los mejores momentos vividos en la intimidad de tantas y tantas alcobas.

Lo sentí por las familias de los dos o tres barmans que indefectiblemente terminarán en la cola del paro, por los trabajadores de Kruger en su caída en concurso de acreedores. Y no, no penséis en el revolcón en bolsa de Durex y Control porque para eso yo soy muy ecologista y desde bien jovencito mi conciencia medioambiental me ha hecho acudir a los desagües con un cazamariposas a recuperar preservativos usados, darles un lavado y una nueva vida.

Vivir es morir. Y morir es haber vivido. O no, pero, en mi caso, sí. Lejos de comportarme como una zapatilla de estar en casa, siempre he sido muy activo y he tratado de disfrutar al máximo todas las posibilidades que tenía, más o menos, a mano. He acudido a cientos de conciertos y me es imposible quedarme con uno, ni siquiera con cinco. Lo que sí tengo claro es que entre los diez primeros está el de Danza Invisible en la grabación de su directo de 1987. Fue algo glorioso. La banda no tenía tantos discos para que como dicta la lógica grabar un directo, pero este era tan potente que decidieron hacer este tempranero trabajo en vivo…

Tras la terrible noche de mi posible muerte me levanté y me fui directo a la discoteca. Busqué y di con el disco (no los tengo ordenados y cuesta encontrar lo que se te pasa por la cabeza). Lo desempolvé, lo encajé en el plato y disfruté del poderoso trabajo de los malagueños. Me retrotraí a la noche del concierto, con la fabulosa batería de Teixidó y los bailes arrítmicos de Ojeda. Poco a poco, vislumbré que todavía no había llegado mi hora. Que las mujeres que me han amado y que sin saberlo (luego se lo recuerdo a todas por whatsapp) me siguen amando podrán seguir disfrutándome, que esos bares en donde paro seguirán teniendo su fiel fuente de ingresos, que Kruger seguirá boyante en el mercado tabacalero y que –conciencia ambiental obliga- seguiré yendo a pescar preservativos usados para reutilizarlos.

2 thoughts on ““Conciencia medioambiental”
Danza invisible – Directo – 1987

  1. La madre que parió al cronista. Hay que tener mala suerte para dar positivo el día que te ponen la tercera dosis (yo con la reacción que tuve probablemente si me hubiera hecho un test habría dado positivo). Estoy de acuerdo contigo hay que vivir, siempre que se pueda, yo lo he hecho y creo que bien, a lo largo de mi vida antes de este bicho. Eso sí nunca hubiera tenido un amante que reciclase los condones . Me he reído un rato con la crónica y una buena elección el disco de Danza Invisible, eso quita todas las neuras de una noche 👏👏👏👏👏. Gracias por los buenos ratos que nos hacéis pasar

  2. Madre mía cronista, si que te sentó mal esa noche febril.
    Por lo que nos cuentas hubiese sido una gran perdida.
    Pobre Legión de mujeres de labios rojos enamoradas, penando por ti.
    Mal, reducir los ingresos de tus bares más frecuentados… En fin, mal, por lo que perdería el planeta tierra sin tu esencia.
    Me alegra que salieras indemne del trance covidiero, y que todo se quedará en un mal momento.
    Danza invisible me emociona y me bailo toda su hemeroteca. Que lo sepáis!!!!

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