VinylRoute

Música e historias de vinilos

«Mi primer Cien (I). Secuestro Express»
El Columpio Asesino – Diamantes – 2010

GRUPO: El Columpio Asesino
TÍTULO DEL ÁLBUM: Diamantes
AÑO: 2010

Mi primer Cien (I). Secuestro Express.

Volví de Londres eufórico. Esa sensación no me duró demasiado. En el brifin de primera hora de la mañana los gerifaltes me preguntaron por los resultados de la reunión con Boris.

Les conté cómo fue, evitando los detalles más escabrosos.

Al decirles que no había acuerdo porque iba a dimitir, pero habíamos conseguido un nuevo corresponsal, torcieron el gesto. Me encomendaron una nueva tarea, tenía que convencer a Boris para que aguantara todo lo posible en el puesto. Para mantener vivo el modelo de negocio necesitábamos acceso ilimitado a los músicos anglosajones. El gerifalte del batín de seda me confesó que prácticamente no quedaban músicos españoles vivos de los ochenta que no hubieran entrevistado y las nuevas generaciones de músicos no nos tenían como medio de referencia, ellos iban a divertirse a El Hormiguero o a sufrir con los troleos de La Resistencia.

Me puse a la tarea con pasión descontrolada. La situación era idéntica a la que sufrió en su momento el actual Presidente del Gobierno. Los ajenos le consideraban un meme y los propios querían navajearle rápido y a ser posible por la espalda.

En dos horas me leí Manual de Resistencia de Pedro Sánchez para ver las estrategias que debía proponerle a Boris para aguantar los ataques desde todos lo frentes.

Le llamé por teléfono y me lo cogió a la primera. Le pregunté que tal se había levantado hoy, si ya estaba vestido, le mostré todo el apoyo del que fui capaz y le dije que se equivocaba dimitiendo, que él era más valioso como Primer Ministro que como corresponsal de música celta. Si no soportaba el linchamiento de aquellos que intentaban convertir inocentes reuniones de trabajo, como la que mantuvimos, en Sodoma y Andorra, haría un flaco favor a su nación y a VinylRoute.

Después de colgar le mandé una foto con la condecoración aún prendida de mi pecho desnudo. Me mandó el gif del niño chino bailando. Le mandé un audio de cinco minutos diciéndole lo mucho que le apreciaba. Me devolvió un pulgar hacia arriba. Le mandé una foto haciendo el signo de la victoria. Sin respuesta. Le mandé otro audio diciéndole que viniera el domingo a comer a casa de mis padres que había cocido. Sin respuesta. Le escribí un email diciéndole que le echaba de menos y que se había creado una conexión especial entre nosotros. Sin respuesta. Le mandé un video de toda la redacción de VinylRoute dándole ánimos. Sin respuesta. Le mandé mi ubicación y le pedí que se pasara a tomar una cerveza con mis suegros. Sin respuesta. Le mandé una carita triste con un Thinking of you. Me llamaron del MI6 para avisarme que me tenían monitorizado y que no se me ocurriera volver a ponerme en contacto con Boris. Me hice pis encima, me tuve que limpiar con unas toallitas mentoladas que había dejado por allí uno de los gerifaltes.

Me asusté, mucho. En mi cabeza veía a Sean Connery con el torso de Daniel Craig dándome una paliza, atropellándome con un Aston Martin y disparándome con una Walther PPK.

Los gerifaltes notaron mi bajón anímico y me enviaron a casa. Cogí el metro mirando por encima de mi hombro, visiblemente nervioso. Todos me parecían sospechosos de ser agentes británicos.

Me encerré en casa y di dos vueltas a la llave, puse un aparador detrás de la puerta, la cama de matrimonio y tres sillas. Pasé horas mirando por la mirilla, me tomé un lexatin y me vi en youtube dos tutoriales de kung fu para convertir mi cuerpo en un arma mortal.

Sonó el timbre. No había peligro, era mi mujer; tuve que desmontar la improvisada barricada. Ajena completamente a mis miedos, me mandó a tirar la basura.

Bajé rápido y sigiloso como un ninja. Salí de la urbanización hacia donde se encuentran los cubos y en ese momento un coche sin luces se puso a mi altura siguiéndome en paralelo. Tenía los cristales tintados, no se podía ver quién lo ocupaba. Tensé mis músculos preparándolos para una reacción fulminante, me dio un tirón en el hombro y tuve que soltar las bolsas de basura y hacer unos pequeños estiramientos. En ese momento dos sombras se abalanzaron sobre mí y me pusieron una capucha negra. A empellones me metieron en el coche que arrancó dejando detrás olor a neumático quemado.

El conductor comenzó a hablar con un evidente acento inglés. Me dijo: “es mejor que no digas nada, hay alguien que te quiere ver y nos han pedido que te llevemos, si no te resistes nadie saldrá herido”.

Dije que todo debía ser un error, que se debían haber equivocado de persona, que tenía seis hijos (aumenté un poco el número para intentar dar pena) y que podía darles montones de dinero (los Reyes este año no se han coordinado y tengo tres monopolys en casa). Me dijo que nada de eso iba a servir, que me callara que iba a poner música. Le pedí sollozando que pusiera Diamantes de El Columpio Asesino. Empezó a sonar Toro, un monumento indie español.

En un coche a gran velocidad sin destino conocido y con una capucha en la cabeza me encontré cantando a gritos: “Te voy a hacer bailar toda la noche. Nos vamos a Berlín, no quiero reproches. Carretera y speed. Toda la noche.”

Por lo menos la banda sonora de mi muerte iba a ser tan alternativa y brillante como mi carrera de corresponsal. (Continuará. Eso espero).

Gustavo Sánchez «El Indie»

3 thoughts on “«Mi primer Cien (I). Secuestro Express»
El Columpio Asesino – Diamantes – 2010

  1. Jsjsjaja eres mi héroe, vaya manera de hacerme reír. La madre que te parió debió quedarse la mar de a gusto. Sigue alegrándome la vida Indie. Espero la II parte con ansia.

  2. Indie la mejor crónica, ya te lo digo!!
    Me he desmelenado!!!
    En cuanto a Boris me parece un tío especialmente duro, con la cantidad de planes super alucinantes que le has propuesto, y el tío…na de na.
    Yo al cocido me apunto, ya te lo digo!!!
    Lástima de momento basura, con lo parapetadito que estabas en tu casa.
    Sólo espero Indie que puedas hacer la segunda parte de la crónica… Si así no fuese quédate con que en tus últimos momentos te acompaña «El columpio asesino».
    Heyyyy!!! No puedes tener queja!!!
    Oraré porque haya segunda parte!!!!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *