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Música e historias de vinilos

«El Corresponsal Indie»
Georgie Dann – La barbacoa – 1994

GRUPO: Georgie Dann
TÍTULO DEL ÁLBUM: La barbacoa
AÑO: 1994

 

La barbacoa

Ya son siete días intensos de preparación de la mayor barbacoa jamás contada.
He talado la mitad del bosque de robles que hay en el monte que está a espaldas de nuestra casa. He convertido los troncos en astillas y los he apilado en un montón de más de cuatro metros de alto cerca de la barbacoa.
Mi torso desnudo y sudoroso recuerda a las estatuas de los héroes griegos. Parece que la vecina me comienza a hacer ojitos, mira de forma admirativa mi trabajo y mi cuerpo esculpido por el “cross-fit” rural. Se me ha metido sudor en los ojos y al intentar limpiármelo, la vecina piensa que giñándola un ojo, accedo a sus deseos; en lugar de tomarme allí mismo, entra con una carretilla en mi jardín y se lleva el equivalente en leña a una altura de metro y medio.
Llevo dos días aprovisionándome de víveres que serán trabajosamente cocinados en mi pequeño infierno. Un par de canales de vaca maduran en la despensa, seis pollos corretean por el jardín ajenos a que su final está cerca, mis hijos juegan con una cerda de 150 kilos y sus lechones que pronto serán pasto de las llamas. Para aligerar un poco el exceso de carne, he comprado un bonito de 30 kilos, un saco de patatas, 15 kilos de calabacines, dos calabazas de 17 kilos cada una, 26 kilos de tomates y una tarta de hojaldre y mantequilla que han traído en un camión volquete.
Estoy nervioso porque, aunque solamente seremos 10 adultos y 9 infantes, quitándonos a dos, son todos de Bilbao, es posible que nos quedemos cortos de comida y haya que pedir unas pizzas.
Después de varios días con tiempo de Mordor, parece que sale el sol en Cantabria. Por si llovía he preparado una estructura que cubre todo el jardín, inspirándome en el sarcófago de la central nuclear de Chernóbyl y en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Calatrava (he sacado los planos del Rincón del Vago). Parece que finalmente no va a ser necesario y es posible que se lo pueda vender a algún ayuntamiento para que, con algunos arreglos, les sirva de pabellón deportivo o sala de exposiciones.

Llega el día, me levanto al amanecer para empezar con el sacrificio de los pollos. No los encuentro en el jardín, busco por toda la casa y finalmente veo que mi hija está felizmente dormida junto a ellos. Me dan pena, se han ganado un día más. Me apunto el teléfono del TelePizza más cercano, casi seguro que lo vamos a necesitar.

Saco las dos canales y comienzo a preparar los distintos cortes, dejo una montaña de carne encima de la mesa de la cocina. El bonito llevo un par de días en la bañera, lo pesco a anzuelo y allí mismo le doy muerte. Pongo un post-it en el baño avisando de que está estropeado, se ha quedado como el salón de baile del instituto de Carrie.

Busco ahora a la cerda y sus lechones, tampoco los encuentro en el jardín, miro dentro de la estructura calatravesca, nada. Aparece mi hijo y muy compungido me confiesa que les había cogido mucho cariño, así que, les ha comprado unos billetes de autobús para que huyan, ya deben estar cerca de Laredo. Maldigo al PACMA y al animalismo. Mi hijo me grita que no se puede comer a unos amigos, mi mujer se despierta y me pregunta con muy mal tono que es lo que ha pasado en el baño. El día D ha empezado peor de lo esperado.

Comienzo a preparar la hoguera, hago una pirámide de maderos pequeños con hojarasca en su interior, arde con gran facilidad, voy metiendo cada vez más combustible; aprovecho para forjar los cuchillos con los que vamos a comer. Las llamas suben cada vez más, el fuego está pelín descontrolado y prende la montaña de maderos que coloqué al lado. Me pongo nervioso y empiezo a lanzar trozos de vaca y patatas a las llamas. La estructura calatravesca se ha prendido también; comienzan a caer grandes placas de acero que deshacen la montaña y esparcen maderos ardientes por todo el jardín. La casa está ardiendo, pido a los niños que meen en las llamas para intentar apaciguarlas, se les tuesta la tez y desprenden un olor como de torrezno. Estoy tan fuera de control como el fuego, comienzo a hacer un cortafuego, pero lo hago en el lado contrario a la dirección que toma el incendio. Suenan las sirenas de los bomberos de Cantabria. Dos horas después, estoy sentado encima del bonito, lloroso, toda la cara tiznada con surcos claros allí donde ruedan las lágrimas. La barbacoa ha sido un desastre y nadie me salva de ésta.

O sí, en ese momento desciende de un helicóptero el chef José Andrés y nos trae a mis invitados y a mí unos deliciosos manjares. Ronda de selfies, abrazos super solidarios, declaraciones ante las cámaras de televisión y lo que era una tragedia se convierte en algo que contar a tus nietos. Me piden que lo repita el año que viene.

Utilizo que estoy de vacaciones para escurrir el bulto y no comentar el disco, que lo mismo el Verdadero Indie me deja de hablar.

2 thoughts on “«El Corresponsal Indie»
Georgie Dann – La barbacoa – 1994

  1. Por alusiones dire que Georgie Dann tiene un repertorio superior al de los Izales, Vivasuecias y demas perpetradores del pseudoindie “sonido festival” Abrazos solidarios.

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