VinylRoute

Música e historias de vinilos

«El Corresponsal Indie»
Leño – Corre, corre – 1982

GRUPO: Leño
TÍTULO DEL ÁLBUM: Corre, corre
AÑO: 1982

Mi rollo es el Rock

Los gerifaltes andan de sarao en sarao y nadie ha venido aún a recepcionar la obra. He decidido no avisar y así aprovecho para hacer una fiesta de inauguración alternativa.

Mi excusa por si me pillan in fraganti son unas pruebas de resistencia de la estructura, necesarias para conseguir la etiqueta de eficiencia energética.

Llamo a mis colegas, algunos declinan la invitación porque tienen que volver a las ocho al centro penitenciario. Para conseguir más afluencia de público invito también al grupo de bailes de salón de mi madre, a los padres del grupo de guassap del colegio de mi hija y al grupo de adoración mariana de la parroquia, aunque he sido educado como Testigo de Jehová, sé que tocan la guitarra y tienen vino a mano; la cuestión es crear ambiente.

Les cito a las nueve de la noche, deben traer el doble de lo que crean que van a beber, yo pongo la comida, sobraron gusanitos y galletitas saladas del concierto vermut de verano de VinylRoute y hay que darles salida.

Aparecen primero mis colegas, según van entrando me gano un abrazo y una colleja de cada uno de ellos. Traen sus litronas y unas piedras color marrón que calientan con sus mecheros. Creo que es droga. Una vez calentadas las piedras, las desmenuzan e incorporan el polvillo en cigarrillos de liar. Parece lo que se conoce como drogaporro en los ambientes más clandestinos, pero no estoy seguro.

Cuando aparecen los del grupo de adoración mariana con sus guitarras, su vino de misa y sus rosarios al cuello, hay un humo bastante consistente en la sede. Me preguntan por el olor y les digo que se acaba de ir el arzobispo, ha estado bendiciendo la oficina y se le ha ido la mano con el incienso. Entran confiados y con esa alegría que da cantar Alabaré, alabaré más de una vez a la semana.

Llega mi madre con los de baile de salón. Estos jubilados son muy rumbosos y en el trayecto en autobús ya se han pimplado el alcohol que traían. Me hacen entrega de una Fanta de dos litros y un Trinaranjus, mi madre comenta en voz alta que lo ha comprado pensando en mí, porque las burbujas me dan gases. Mis colegas se descojonan de mí, alguna de las amigas de mi madre me da algunos consejos prácticos para disolver los gases, el grupo de oración me va a dedicar un Ángelus la semana que viene.

No han aparecido los del grupo del colegio, miro el guassap y hay 157 mensajes. Están todavía intentando organizar la compra de bebidas.

Subo al escenario y hago lo que hacen habitualmente los gerifaltes. Presento VinylRoute, les invito a que nos sigan en redes sociales y les doy las gracias por acompañarme en una ocasión tan importante. El humo es tan denso que me empiezan a llorar los ojos y la audiencia se lo toma como un rapto de emoción por mi parte. Pido a los de las guitarritas que arranquen; empiezan con el Pescador de Hombres. Los de baile están este mes con salsa y lo bailan con ese ritmo. Mis colegas siguen con sus manualidades y pasa lo inesperado, a todo el mundo le empieza a entrar la risa floja, una sed que hace que se beban el vino de misa como si fuera agua y un hambre voraz, se lanzan sobre los gusanitos y las galletitas. Yo voy a coger un puñado, pero unas tienen un color sospechoso y los otros huelen más fuerte de lo habitual. Justo después del “Santo” con la música del Help de los Beatles, mis colegas quitan las guitarras a los de la parroquia e intentan tocar “Corre, corre” de Leño. Entre el efecto de la droga y el alcohol los del grupo de baile se ponen a saltar como locos olvidándose de sus muchos años y algunas prótesis. Los de la parroquia una vez sin guitarras se sueltan el pelo y se forman dos grupos, los retozones y los desinhibidos, el primer grupo toma al asalto los despachos de los gerifaltes, el segundo comienza a tirarse a un público imaginario desde lo alto de las mesas. El más atrevido se engancha a una lámpara y se balancea colgado de ella.

Mis colegas se marcan el disco completo, con temazos como “Sorprendente”, “No se Vende el Rock and Roll”, “Qué desilusión”, “Que tire la toalla” o “Entre las cejas”.

Se fue todo de madre; el recuento de desastres final incluyó dos roturas de cadera, un brazo partido, tres embarazos no deseados, mobiliario destrozado, una lámpara en el suelo, varias intoxicaciones alimentarias, seis comas etílicos a base de vino de misa y dos heavies ganados para la causa de María. Mi rollo es el rock.

One thought on “«El Corresponsal Indie»
Leño – Corre, corre – 1982

  1. Jajajaja, no puedo más. Imaginar las escenas que planteas es inenarrable. Me duele la tripa y lloran los ojos. La madre que te parió (que también andaba en la fiesta), sigues siendo el Rey.

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