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Música e historias de vinilos

“Cuba vista desde los ojos de un americano”
Buena Vista Social Club – Buena Vista Social Club – 1997

ARTISTAS: Buena Vista Social Club
TÍTULO DEL ÁLBUM: Buena Vista Social Club
AÑO: 1997

 

Cuba vista desde los ojos de un americano

Esta puede ser una definición corta de un disco que en su momento fue un bombazo inesperado, Buenavista Social Club, que rescató a legendarias figuras de la música cubana y que junto a una película documental dirigida por Win Wenders con el mismo nombre, les hizo mundialmente conocidos.

Seguramente, Ry Cooder se aprovecha del trabajo previo que realiza Santiago Auserón hipnotizado por la música cubana y que cristaliza en la antología Semilla del Son, Antología de Compay Segundo y en su primer disco como Juan Perro, Raíces al Viento. Ry Cooder, como buen americano, ve el negocio que puede suponer dar a conocer al mundo a un buen puñado de increíbles músicos cubanos que cuentan con un arsenal de canciones inolvidables.

Una buena inversión, una buena producción, la aportación de medios que los cubanos, inmersos en pleno periodo especial ni imaginaban, y al final, un buen disco y un mejor producto, que se vendió en todo el mundo empujado también por la película homónima.

Hay que decir que como lección introductoria al son, la guajira y a la música cubana tradicional funciona perfectamente y hay que señalar que también sirvió para convertir de forma muy merecida en estrellas internacionales a músicos tan grandes como Compay Segundo, Omara Portuondo, Ibrahim Ferrer o Eliades Ochoa, que ya habían visto pasar quizás sus mejores años, pero que con este proyecto vuelven a primera línea y disfrutan del éxito sin fronteras algunos ya frisando los ochenta años.

En el disco hay canciones tan icónicas como Chan Chan, El Cuarto de Tula, Dos Gardenia o Veinte Años y merece la pena escucharlo y aproximarse a esa edad de oro de la música cubana que el disco de alguna manera recuperó.

Pudimos ver un par de veces a estos entrañables viejitos, un primer concierto en el patio del Conde Duque y uno posterior en el Centro Cultural Fernando Fernán Gómez.

La calidad de los músicos, lo grandioso del repertorio y la atracción por Cuba, su cultura, su música, y, sobre todo sus gentes, nos hizo disfrutar en grande de ese vínculo nos que une de forma misteriosa con una isla que nos obligaron a abandonar hace 124 años y que aún, aunque nunca hayamos estado allí, echamos de menos.

Os recomendamos que le pongáis una oreja a Buena Vista Social Club y que, si necesitáis más, buceéis en Semilla del Son. Cuba os hipnotizará.

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