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Música e historias de vinilos

“Nuestro corresponsal aéreo”
Supertramp – Breakfast in America – 1979

GRUPO: Supertramp
TÍTULO DEL ÁLBUM: Breakfast in America
AÑO: 1979
FOTOGRAFÍA PORTADA: Aaron Rapoport
FOTOGRAFÍA TRASERA: Mark Hanauer
DISEÑO: Mick Haggerty

Se supone que en estas páginas solo hay que cumplir 2 premisas vagas: que tengas el disco del que hablas y que tenga algún interés especial en él. Pues siento decir que en esta ocasión no cumplo ninguna.

No es que no me guste el disco. Las canciones son simpas, que dirían los franceses, y es muy probable que si preguntas al azar por una canción de Supertramp, la que te digan sea de aquí. «The Logical Song», «Take the Long Way Home» o la que titula el disco son de las más emblemáticas del grupo y auténticos jitazos que hicieron que el disco vendiera una millonada de copias y fuera número uno en medio mundo, España incluida. Bonitas melodías y una producción perfecta los llevó a un sonido pop mucho más accesible que el de sus anteriores obras, que tendían hacia un rock sinfónico a lo Genesis un pelín plúmbeo para los gustos de quien esto escribe, la verdad.

Pero de lo que vamos a hablar es de la portada. En ella se presenta una ventanilla de acción desde la que se ve una especie de Nueva York hecha con tazas, platos y demás parafernalia esperable en una cafetería a la hora de desayunar. Por delante de la isla, una camarera típica de cafetería americana (vista desde este lado del charco) hace las veces de estatua de la libertad con una bandeja con un zumo de naranja en lugar de la antorcha.

Hasta ahora, todo normal, incluso enternecedoramente naíf, salvo por la inquietante sonrisa de la camarera. Pero nos vamos a poner nuestro traje de Jiménez del Oso (Para aclarar a los más jóvenes, el señor Jiménez del Oso era una versión erudita y malrollista de Iker Jiménez). Y con nuestro nuevo rol vamos a empezar a mirar la portada con más detalle. Lo primero que nos llama la atención es que la foto está tomada en visión subjetiva, por alguien que mira detenidamente la ciudad desde su ventanilla. La perspectiva está girada, el avión está virando, se supone que para proceder a aterrizar aunque no se ve el aeropuerto. Y finalmente, que el muy llamativo zumo de naranja de la camarera está justo sobre las Torres Gemelas, que, curiosamente, destacan por ser los únicos edificios que resultan algo realistas por no estar hechos con elementos obvios de vajilla. Vamos, que es como si el avión se dirigiera directamente hacia ellas. De hecho, en la contraportada sale un pequeño dibujo donde el avión se dirige directamente hacia una ciudad donde se destacan únicamente la estatua de la Libertad y las susodichas Torres. Y conviene recordar esa icónica foto donde se ve claramente una tremenda explosión naranja más o menos a la altura del zumo de la foto.

Y para rematar la faena, si miramos el disco en un espejo (que es algo de primero de conspiranoia, como todo el mundo sabe), la U y la P del nombre de convierten en un 11 y un 9, 911, la forma de escribir 11 de septiembre en EEUU. Así que la única conclusión lógica que cabe ante tanta evidencia es que Supertramp sabían lo que iba a ocurrir y estaban intentando o bien avisar o bien regodearse. Vamos a ver qué hay a favor de cada postura.

A mí personalmente no se me viene un jipi entrañable como Roger Hodgson siendo tan maligno, así que creo que querían avisarnos. La duda es por qué lo hicieron con 2 décadas de antelación. Para mí que fue por si luego se les olvidaba. No puedo evitar imaginarme al bueno de Roger a principios de septiembre de 2001 dando vueltas por la casa en plan «mierda, se me está olvidando algo que me suena que era importante». Y por fin el día 11, (a la hora del desayuno, por cierto) viendo la televisión y diciendo «cariño, ya sé qué era lo que no recordaba».

A favor de esta teoría también está que Supertramp se lee como Super Trump y ya sabemos la de tiempo que lleva nuestro querido presidente intentando avisarnos, con su amigo Q, de tantas y tantas maquinaciones malvadísimas que nos acechan por doquier hasta acabar robándole las elecciones. Y, ahora que lo pienso, eso explicaría por qué el vaso de la foto, lo único que se interpone entre el avión y las Torres, es tan exageradamente naranja. Y también el porqué de la sonrisa casi sicótica de la mujer, que así recalca que nada le tapa la boca y que esa falta de mascarilla vincula clarísimamente el 9.11 con la plandemia que nos acosa, dirigida como todos sabemos por Gates, Soros, las farmacéuticas y los reptilianos. O que ya ha sido vacunada y los nanites en su sangre están poseyéndola. O todo a la vez.

En contra de esta lectura, está que, por lo visto, las malvadas élites que nos controlan utilizan habitualmente una técnica llamada «predictive programming» según la cual se nos proporcionan continuamente sugerencias subliminales en todas las facetas culturales habidas y por haber de tal forma que luego encajemos con normalidad todas las barbaridades con las que se nos castiga. Después de todo, un disco anterior del grupo se llamó «Crime of the Century», nada menos. Chupaos esa, Iron Maiden, Motörhead, grinders nórdicos tipo y demás malotes.

Agustín Oliver

6 thoughts on ““Nuestro corresponsal aéreo”
Supertramp – Breakfast in America – 1979

  1. Felicidades al corresponsal aéreo. Una crónica muy original y divertida, me ha gustado mucho. La verdad es que la sonrisa de la camarera es realmente aterradora jajajaja. Personalmente me inclino por el predictive programming, todo muy Matrix.
    Felicidades otra vez.

  2. Qué bueno, y qué inquietante, me encanta! También cabe pensar que se inspiraron en esta portada para el 11-S, demasiadas señales… Enhorabuena por el curro de la interpretación. Lo que no explicas es por qué aparece Santiago Segura en la contraportada.

  3. Jaja!!! Madre mía Agustín!! Lo que eres capaz de ver. Me encanta el análisis… y el grupo. Yo si tenía el disco, luego el CD y ahora lo tengo descargado el álbum.

  4. ¿Y no será que el corresponsal aéreo es un viajero del futuro que ha venido a revelarnos que la verdad está en las carátulas de los vinilos?

  5. Sorprendente la descripción de la portada del vinilo, nunca hubiera sido capaz de sacar tantas conclusiones.
    Vive Dios!!, este cronista me ha hecho remirar la portada y darme cuenta de la razón que tiene.
    Original su crónica y por ello mi más sincera enhorabuena

  6. La portada me parece súper original, pero, sinceramente, cuando leí la crónica pensé ¿Qué coño ha fumado o se ha metido este hombre para sacar esas conclusiones????

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