VinylRoute

Música e historias de vinilos

Crónica Concierto – Siniestro Total – WiZink Center
«Ante todo mucho Costas»

GRUPO: Siniestro Total
LOCAL: WiZink Center
FECHA: 07 de mayo de 2022

El 7 de mayo, en el madrileño Wizink, Siniestro Total ofreció su último concierto. Como era de esperar, la banda salió al escenario a las nueve y cuarentaytantos en punto y, Miguel Costas, educado que es, abrió con un: “¡Buenas noches, Santander!”.

Había ganas. Había ganas, sobre todo, del reencuentro. De ver a la legendaria banda al completo. Porque, lo vistamos del color que lo vistamos, Siniestro Total sin Costas es un accidente leve de chapa…

Un día antes, 15.000 personas se dieron cita para disfrutar de las canciones de toda la vida de los gallegos. El día que nosotros fuimos, 9.000. Es decir, si nuestras cuentas no fallan, un total de 43.326, vivieron un momento histórico: la despedida de la banda de punk más importante que ha dado este país.

Entre la concurrencia, calvas, barrigas, cartucheras y patas de gallo… pero muy bien llevadas. Ya en la pista, minis de cerveza, calimocho y mucho humo… ¡Sí, el público fumaba! Y vi a un par que además fumaba tabaco. Nadie dijo nada; cada uno hacía lo que le venía en gana, sobre todo bailar, saltar y corear los éxitos de la banda. El “Tan hermoso”, con sus monjas traficando y niños violados, dio paso a “Rock en Samil” y ya, a la tercera, éxtasis con Costas afirmando y abriendo un diálogo

Costas: “¡Era una chica muy mona!”
9.000 personas: “¡AAAAAA! ¡QUE VIVÍA EN BARCELONA!”

Tras tantos años sin escuchar el temazo, cierto es que los pelos se pusieron de punta. ¡Qué pedazo de canción! Con esas guitarras sesentonas, puede que hasta cincuentonas, vertebrando unos de los iconos musicales de nuestra música.

Así, entre mini de cerveza y calimocho, y lo que nos llegaba vía olfativa, nos fuimos haciendo fuertes para operar nuestra fimosis, irnos a la cama, extinguirnos, ponernos como cubas, tratar de pagarlo, tumbarnos a la bartola, morir empalmados o disfrutar de las caricias de nuestros genitales por el ayatohla.

Los primeros vasos de cerveza empezaron a volar por encima de nuestras cabezas (las tradiciones son para mantenerlas) y el suelo cada vez era más pegajoso, dificultando los pasos de baile (si a eso se le puede llamar baile) que ejecutábamos los presentes hasta que, henchidos de orgullo patrio recién adquirido, entonamos el Miñaterra galega.

Todo se estaba preparando para un fin de fiesta apoteósico:

Menea el bullarengue (¡y lo meneamos!)
Bailaré sobre tu tumba (¡y bailamos!)
¿Quiénes somos? (¡aún nos lo seguimos preguntado!)
Somos Siniestro total (¡lo somos!)

Fin del momento histórico. Fin de un capítulo de nuestra vida con el epitafio de los Siniestro sobre el escenario: “Los sentimos. No volverá a pasar”.

Henchidos, con un subidón de narices, fuimos abandonando un Wizink que ya, para siempre, guardaremos en nuestra memoria.

Lo que Miguel Costas anunció un para de meses en estas mismas páginas –“no estoy cerrado a celebrar el 40 aniversario de Siniestro”- se cumplió. Los Siniestro, por un par de noches, volvieron a ser los verdaderos Siniestro y nosotros estuvimos allí para certificarlo, disfrutarlo y grabarlo en ese espacio de nuestro cerebro donde guardamos las cosas verdaderamente importantes.

10 thoughts on “Crónica Concierto – Siniestro Total – WiZink Center
«Ante todo mucho Costas»

  1. Objetividad absoluta en la crónica, doy fe. Gracias a los amigos que te sacan del letargo para asistir a momentos épicos como el del genial «intento» acústico con tiernas baladas de amor y desamor… que acabó en desparrame!
    Grande Costas!!

  2. Que lujo de concierto!!!
    Me lo perdí, pero el cronista lo ha contado de tal manera, que me parece haber estado, al menos, un poquito en el wizink.
    Enhorabuena a siniestro y enhorabuena por la crónica!!!

  3. Estuve. Reconozco que cuando terminaba «Assumpta» se me cayeron unas lágrimas porque caí en ese momento que era el final de la banda que me ha acompañado desde los 10 años (ahora tengo 45).

  4. En el del viernes el sonido fue un poco más desastre aún. Había canciones que costaba reconocer porque de repente uno o varios instrumentos o el micro de los que cantaban dejaban de oirse. Y a Miguel se le olvidó la letra en medio de Menea el bullarengue, o perdió el ritmo e iba una estrofa por delante o por detrás, no se sabe muy bien, del resto XDDDD
    Y a ninguno, pero que ninguno de los 15000 nos importó un pimiento, porque toda la grada y toda la pista fueron de principio a fin una puta fiesta, locura desatada, buen rollo no del de echar lágrimas de la emoción sino del de terminar la épica despedida abrazados coreando el «que les corten los huevos» 😂
    3 días y aún recuperándome 😎

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.