“La chica del pogo”
Siniestro Total – Bailaré Sobre Tu Tumba – 1985
GRUPO: Siniestro Total
ÁLBUM: Bailaré Sobre Tu Tumba
AÑO: 1985

“La chica del pogo”
Hubo un tiempo en que éramos jóvenes, sudábamos Kalimotxo y gritábamos “Bailaré sobre tu tumba” como si fuera el padrenuestro. Corría el año 1994 y yo llevaba una chupa de cuero con cremalleras, traída de afuera (no de las de plasticazo), y un corazón que se aceleraba cada vez que la veía: la chica del pogo.
Visto con los años las fechas me siguen haciendo gracia, aquel 1994 encontré el amor y Miguel Costas terminó el suyo con los Siniestro.
Nos conocimos en un concierto de Siniestro Total o Los Feliz, no recuerdo exactamente, solo tengo claro que Miguel Costas estaba allí. Ella me pisó con sus Martens y yo le tiré la cerveza encima. Nos pareció romántico. Estuvimos juntos tres veranos, dos inviernos y muchos conciertos de Costas.
Luego pasó, no recuerdo cómo, se acabó la pasión, dejamos de vernos tanto, se distanciaron las llamadas y nos dejamos de hablar.
Sí recuerdo un debate filosófico, pasional y regado con mucho zumo de cebada, sobre si Los Nikis eran o no eran punk. Puede que fuera el origen del desamor, quién sabe.
Año 2024, los VinylRoute organizan un concierto presentación de un disco tributo a quien fue siempre mi ídolo, el mejor cantante del mundo, Miguel Costas. Entré en aquella céntrica sala de Madrid y me sorprendió verla llena y cargada de adolescencia reactivada. No os engañaré, compré aquella entrada más por nostalgia que por convicción, por lo que todo lo que veían mis ojos me fascinaba doblemente. Aunque hacía buena noche en Madrid, no renuncié a hacerme acompañar de la misma chupa de cremalleras. Era la misma, no así la percha que ahora, los días de verdadero frío, obliga a llevarla sobre una camiseta térmica y una faja lumbar. Todo menos punk.
Empieza el concierto. Suenan los acordes de “Bailaré sobre tu tumba”, y de pronto, en mitad del pogo geriátrico, la veo. Es ella, la chica del pogo.
Mismo corte de pelo, mismos ojos burlones, y una camiseta de Los Ramones que pide socorro de tanto lavado. Nos reconocemos, nos sonreímos y sin decir palabra, saltamos juntos.
Volvimos a pisarnos. Volví a tirarle la cerveza encima (esta vez con intención). Nos volvió a parecer romántico.
Costas y Santi Limones cantan “Soy una punk” y yo, sin saber cómo, estoy abrazado a ella gritando como si no hubieran pasado 30 años. Su guitarra retumba en el pecho. La nostalgia chorrea por todos los poros de mi piel. No hay stories, ni vídeos, ni nada. Solo ojos brillando, pogos y memoria.
Cuando acaba el concierto, me dice:
— ¿Nos tomamos algo o te vas a inventar otra vez que los Nikis son pop?
Yo le digo que sí. Pero que esta vez pago yo. Y que sí, vale, los Nikis eran punk pop… pero Costas es el rey del punk.
Poco después, se despide con prisa. Su tren sale en una hora rumbo a Murcia. Me besa en la mejilla y me dice:
— Si Miguel Costas viene a Murcia, te prometo toda la noche.
Y eso es todo de momento. Ahora todo está en manos de Miguel. Necesito ese concierto en tierras murcianas. Prometo invitarle a caldero (le gusta tomar arroz antes de un concierto).

