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“Libro recomendado”
Miguel Costas – ¡Esas palmas coño! – 2026

AUTOR: Miguel Costas
LIBRO: ¡Esas palmas coño!
AÑO: 2026

Todo empezó con una llamada de Miguel Costas.

— Buenos días compañeiros. Os voy a mandar unos libros y alguna cosa más. Ya me diréis qué hacemos con todo eso. Confío en vuestras mentes perturbadas.

Hasta ahí todo parecía razonable. Un autor publica unas memorias, unos amigos las reciben y ayudan a su venta. La historia habitual.

Tres días después aparecieron dos tráileres en la puerta de VinylRoute.

Del primero descendió un conductor gallego con barba de capitán ballenero.

— ¿Dónde descargamos los percebes?

— ¿Qué percebes?

— Los de Miguel Costas.

Abrió el remolque.

No eran unas cajas. Ni diez. Ni cien. Aquello parecía el almacén estratégico de percebe del noroeste peninsular.

Mientras intentábamos asimilar la situación apareció el segundo vehículo, era un camión cisterna.

— ¿Y usted qué trae?

— Albariño.

— ¿Cuánto?

— ¡¡Hasta arriba carallo!!

A los pocas minutos la reunión de emergencia estaba convocada.

El murciano llegó con unas marineras, el álbum de cromos del Pingüino y una libreta en blanco. El del batín de seda apareció con unas gafas de sol que no venían al caso y con pantalones ochenteros demasiado ajustados.

— Tenemos un problema.

— ¿Cuál?

— Que ya no podemos hacer una presentación normal.

— ¿Y qué hacemos?

— Vamos a montar una caseta ilegal en la Feria del Libro de Madrid. ¡Abre unas cervezas!

— ¿Para vender libros?

— Sí, también vamos a vender libros.

Lo de siempre en esta casa. La idea fue creciendo a una velocidad preocupante.

Llamamos a Ñete, se alquilaron altavoces y el resto del material.

Se instaló un escenario.

Se encargaron servilletas de papel y serrín.

Se pidió una manguera industrial para conectar directamente la cisterna de albariño.

Toni Marmota, que anda por allí, escribió en una pizarra“Presentación oficial de ¡Esas palmas, coño!”.

A partir de ese momento ya no hubo marcha atrás.

La mañana de la inauguración apareció la pintora Uca Fuster, fan declarado de Costas,  cargada con pinceles, lienzos y una expresión que mezclaba ilusión y respeto.

— ¿Qué queréis que pinte?

— A Costas.

— Vale.

— Pero en el espacio.

— ¿Cómo?

— Ciencia ficción, Uca. Lo que te inspire en cada caso. Fluye.

Y así fue como comenzaron a aparecer retratos de Miguel Costas como comandante interestelar, miembros de Siniestro Total convertidos en exploradores galácticos y personajes imposibles que parecían salidos de una portada perdida entre el punk y la ciencia ficción.

La gente acudía a comprar libros y salía con un retrato futurista bajo el brazo preguntándose en qué momento todo aquello había dejado de ser una feria literaria.

A media mañana comenzaron a formarse colas.

A mediodía ya se hablaba de nosotros en toda la feria.

Los libreros de las casetas vecinas observaban cómo una corriente humana avanzaba lentamente hacia el rincón donde VinylRoute había decidido mezclar literatura, percebes y albariño.

— ¿Qué está pasando allí?

— No lo sabemos.

— Dicen que regalan percebes.

— Dicen que hay albariño.

— Dicen que Miguel Costas está firmando libros.

— Dicen que una pintora te convierte en astronauta.

Las noticias eran cada vez más difíciles de verificar. Se personaron agentes de la policía municipal, el alcalde de Madrid y miembros de la UCO.

Entonces apareció Miguel Costas con esa mezcla de retranca gallega y experiencia acumulada durante décadas.

Abrazó a todos para calmar sus ánimos. Dió dos besos al alcalde y se puso a firmar libros como si nada.

Se hizo fotografías.

Probó un percebe.

Probó otro.

Y contempló el espectáculo con la tranquilidad de quien ha sobrevivido a medio siglo de rock and roll.

Mientras tanto, los ejemplares de ¡Esas palmas, coño! desaparecían de las mesas a una velocidad alarmante.

Y no era difícil entender por qué.

Porque el libro no es sólo la historia de Miguel Costas, es también la historia de una época.

La de los garitos llenos de humo, las carreteras infinitas, las canciones que terminaron formando parte de la vida de varias generaciones y las aventuras, desventuras y locuras que acompañan a un genio que decidió dedicar su existencia al punk patrio.

Hay humor.

Hay emoción.

Hay recuerdos.

Hay anécdotas que parecen inventadas y otras que probablemente deberían haberlo sido.

Y, sobre todo, está contada con la misma personalidad que ha convertido a Miguel Costas en una figura única dentro de la música española y con la ayuda de Renato A. Landeira. Editado por Roca Editorial.

Cuando cayó la noche ya no quedaban percebes.

La cisterna de albariño parecía haber sufrido un fenómeno paranormal.

Los libros empezaban a escasear y Miguel siguió firmando ejemplares.

Porque si alguna vez hubo un libro capaz de reunir en una misma caseta rock and roll, humor, memoria, amistad, percebes y albariño, probablemente sea éste.

Y por eso, si te cruzas con un ejemplar de ¡Esas palmas, coño!, nuestro consejo es sencillo:

No te lo pienses demasiado.

Los percebes se acaban.

El albariño también.

Pero las buenas historias permanecen.

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